Entradas

Empedrados. Piedras...

Mis pasos sobre el empedrado, atravesando el patio del Monasterio, son firmes. De un lado, mi tía. Del otro, mi abuela. Levanto la vista para encontrarme con las paredes estilizadas de la entrada al patio interior que da a la Basílica del Escorial. Hace años que no pisaba esas piedras… tantos, que la última vez fue cuando traje a Camilla, mi francesa de intercambio, allá por 2º o 3º de BUP. Al pasar el umbral del patio interior la temperatura baja. El sol nos espía detrás de los altos muros del patio, tras los que se esconde, tímido. Piedras herrerianas pulidas y sobrias nos rodean. De pronto me transporto a tiempos del Capitán Alatriste (la imaginación siempre juega con las fechas), y parezco escuchar el eco de unos pasos sobre el granito que no son los míos… el fru fru de pesadas telas imperiales. Un viento frío sopla y enrolla mi falda en mis piernas, devolviéndome al presente. La entrada al Monasterio no es como la esperaba. Después de tantos años me decepciona algo. Quizás sea la ...

Detesto las despedidas...

Hoy, sola, de pie en la terraza frente al mar, siento una pena infinita que me atrapa. Como siempre antes de un viaje de vuelta de cualquier sitio, se instala en la boca de mi estómago como un monstruo luchando por escapar. Detesto las despedidas. Nunca me han gustado. Nunca acabo de acostumbrarme tampoco. Luego, tan pronto como me instalo en el coche, el tren, el avión, la pena se pasa. La emoción por el nuevo destino, aunque sea conocido o de vuelta a casa, puede más que la pena, y la sumerge bajo la electricidad que da la incertidumbre del nuevo viaje. Detesto las despedidas… pero adoro viajar. .

Columpios...

Imagen
Son las 4 de la mañana cuando atisbo entre las sombras el columpio. Su figura me atrae sin remedio, animada por la maravillosa sensación de vacío que da esa copa de más. Cobijada por la noche oscura, mis pies se elevan. Mi pelo se mece con el vaivén y la brisa. Siento que puedo tocar el cielo. Sonrío, cómplice. Mis batidas despiertan recuerdos que parecen lejanos sin serlo: imágenes de una noche pekinesa que bailan frente a mis ojos. Siento de nuevo cómo me empujas. Libertad procedente de la levedad del espíritu alcoholizado. El ir. El venir. De nuevo empujas mi asiento. Un flash, una idea loca. Tomo aire… y salto a medio vuelo. Risas. De pronto la fantasía se acaba. Ya no estoy en la terraza de madera de aquel bar de Pekín de madrugada. Estoy aquí de pie, una noche cualquiera de agosto en Marbella. Noche de eclipse lunar. De nuevo, una sonrisa cómplice. También nostalgia. ¿Dónde estarás hoy mi cazador de sueños, mi pintor de batallas? .

A la orilla de un buen libro...

Compro un libro por impulso en el mercadillo de los sábados. Desde que volví de China, se me antoja difícil comprar en estas aglomeraciones de puestos de los que antes disfrutaba tanto. Saber como sé que no podré divertirme regateando y conseguir un buen precio me tiran para atrás. Pero el puesto de libros en la lengua de Shakespeare de pronto llama mi atención, y acabo picando. Un vicio como el que yo tengo con la lectura no es barato, mucho menos en lengua extranjera, y detesto tener que esperar a que lleguen mis pedidos de Amazon. Yo soy de las que me gusta tener las cosas que compro, y tenerlas ya. Un par de horas más tarde estoy sentada a la orilla del mar leyendo las ajadas páginas de mi impulsiva compra. Ojeando sus amarillentas hojas me pregunto qué historias más allá de sus frases habrá vivido este manuscrito. Es de segunda mano, y sus blandas y aviejadas páginas sufren un nuevo ataque en forma de saladas salpicaduras provocadas por un niño corredor. Me atrapan sus dos prim...

Mamma Mia!!

Ayer fui con la Andaluza al cine a ver la de Mamma Mia, por aquello de que había escuchado excelentes críticas, y peligraba estrepitosamente el ir a verla por las fechas. Teniendo en cuenta que ABBA me da muy mal rollito (sus sonidos no son precisamente cántico angelical para mí, sino más bien todo lo contrario), sorprendente fue lo que me gustó la película. Quizás sea porque es entretenida, divertida y original. Quizás porque la Señora Streep está más que estupenda, así como el Señor Brosnan, con quien el tiempo parece hacer milagros (¿será que ha hecho un pacto con el diablo para envejecer como algunos vinos, a mejor? o porque es una película sin aparentes pretensiones que pretende, ni más ni menos, eso mismo: entretener. Sea como fuere, salí encantada del cine. Mi recomendación más especial pasa porque si vais, esperéis hasta el final final de la película, cuando, justo antes de los créditos y durante ellos, la plana mayor del reparto se viste al más puro estilo ABBA (con lycras, pl...

Difícil de explicar...

Ahora que estoy de vuelta, muchos son los que me preguntan por el viaje. Los que se interesan no sólo por la experiencia en si, sino por el país y su idiosincrasia, los prejuicios sobre Oriente en Occidente establecidos. Otros tantos los que me hacen preguntas incesantes, los que me piden fotos, los que quieren sentarse y charlar sobre China. Pero me encuentro con que tratar de explicar a la gente la realidad paralela vivida en China se hace a veces algo complicado. No porque no encuentres palabras, que brotan aceleradas y a borbotones por la necesidad de compartir lo vivido, de hacer partícipes a todos de la experiencia; sino porque éstas se quedan cortas para describir con la nitidez que se requiere lo que a fuego quedó grabado en retinas y memoria durante mi estancia en aquellas tierras lejanas. ¿Cómo describir el olor de China? ¿O el ambiente cargante que te golpeaba cada mañana en forma de calor húmedo y contaminación saturada? Complicado es describir, ni siquiera armada de fotos,...

De vuelta y media

Hacía apenas 8 horas que estaba en España y ya andaba por el metro como si China simplemente no hubiera existido. Es curioso lo rápido que pasa el tiempo. De pronto estás en el aeropuerto esperando a que salga tu maleta tras 24 horas despierta, más de 12 horas de vuelo y una escala en Ámsterdam, con 3 semanas de viaje alucinante a las espaldas; y al momento te encuentras yendo al trabajo, escaleras abajo por el metro, tratando de averiguar si China fue un sueño maravilloso o una fantástica realidad que lamentablemente ha dejado ya paso a una etapa siguiente. Y es que China no ha sido sólo un viaje más. China ha sido EL VIAJE, con mayúsculas. Lejos de querer ser cursi, pero siéndolo irremediablemente, he pasado 3 de las mejores semanas de mi vida rodeada de gente fabulosa en un país increíble. Traigo en la maleta no sólo imitaciones, regalos y ropa, sino cantidad de experiencias que compartir con todo el que quiera. Traigo también nuevas amistades que espero que duren (los mensajitos qu...