Ilustraciones Chez Agnes: La (dramática) vuelta a la realidad




Después de una Semana Santa llena de viajes, aeropuertos interminables y maletas que todavía no he tenido las ganas de deshacer (sobre todo porque el lunes salgo de nuevo de viaje), he empezado la semana exactamente así: sentada, viendo la vida pasar, absolutamente derrotada y tratando de no perder la compostura.

Un poco como en la foto: muy glam, muy serena por fuera, pero por dentro negociando con el universo para que todo vaya muy despacio... o al menos, no a cámara rápida, como parece que ocurre últimamente...  porque después de 2 días libre de Semana Santa (una levantó el país para que otros vacacionaran), la realidad ha vuelto con la energía de un tren de alta velocidad, mientras yo sigo en modo avión, intentando recordar qué día es, dónde dejé la agenda, y si ya he respondido a todos esos emails que se acumulan como si quisieran vengarse por mi descanso.

Y aun así —porque una hace lo que puede, y antes muerta que destartalada — intento mantener la compostura, ese tipo de compostura que sólo se sostiene con café, buen humor y la esperanza de que la semana decida ser amable. La pose lo dice todo: lista… pero no demasiado; flexible… pero solo lo justo para sobrevivir; observando el caos con calma elaborada, como quien mira el mar sabiendo que la ola viene, pero esperando que no empape demasiado. Porque llegados a este punto, a veces lo más inteligente es dejarse llevar.

Volver está siendo duro... el próximo puente parece a la misma distancia que los astronautas de Artemis, pero por lo menos, que la vida nos pille con gafas de sol, un mínimo de dignidad, y la capacidad de reírnos un poco de nosotras mismas mientras lo intentamos.







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