Sin duda alguna, la palabra que mejor pone de manifiesto lo que sentí ayer al asistir al espectáculo de Dreams 2 en el Palacio de los Deportes es DECEPCIÓN. Y mira que me da rabia decirlo, pero se notaba que era español. No me entendáis mal, estoy orgullosa de mi país, y abogo siempre por las creaciones autóctonas; pero lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible, y para este tipo de eventos… no damos la talla. Nos esforzamos, de eso no hay duda, pero de tanto hacerlo, perdemos la perspectiva y nos pasamos de largo. Y lo malo es que lo anunciamos a bombo y platillo… y ahí es donde nos caemos con todo el equipo. El problema de crear grandes expectativas, es que se corre un enorme peligro de precipitarse y no estar a la altura de las mismas, como es el caso. Y eso siempre es una pena. Cito textualmente de la publicidad de la página web del espectáculo, para corroborar mi teoría: Dreams2, Reflejo del Alma Nacido del sueño de los mejores profesionales escénicos llega Dreams 2, ...
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