domingo, 15 de mayo de 2011

Piececillos a la mar

Ayer me fui con mi amiga Marta a disfrutar de un largamente esperado tratamiento de peeling para pies con los pececillos de garra rufa. Desde que comprara el cupón vía Groupon allá por el mes de diciembre, no había conseguido conseguir cita hasta ahora, así que podéis imaginar mi interés.

Pero, ¿de dónde viene esto de los peces garra rufa?

Originarios de las cuencas termales de Kangal (Turquía), sus propiedades fueron descubiertas a finales del siglo XIX por un bañista con psoriasis que observó mejoras en la piel tras nadar en las citadas aguas. Aunque en aquella zona se estuvieron utilizando para fines parecidos durante varios años, no fue hasta 2007 que el tratamiento desembarcó en Japón, Singapur y Croacia, obteniendo una gran aceptación.

El pez Garra Rufa está protegido por la Ley turca; sin embargo, está permitido mantenerlos en peceras especiales que regeneran automáticamente el agua, aportándoles la higiene y la temperatura elevada constante que poseen en su hábitat natural (en el caso de no tener este clima morirían) Sólo los peces más jóvenes son los que acuden a eliminar las pieles muertas tienen una enzima en la boca que les pide ingeniarla. Estas son su único alimento y no se les debe dar otro tipo para que así acudan a realizar su cometido.

La dificultad para conseguirlos es otra característica propia de estos peces turcos, ya que  fueron protegidos por el gobierno de su país por miedo al peligro de extinción y sólo pueden conseguirse a través de un criador de Holanda, país que junto con Alemania cubre con seguro médico el tratamiento con garra rufa.

El tratamiento...

El lugar escogido fue Mi calle de NY, un lugar que a priori, podría pasar desapercibido por su localización en la parte de atrás de una chic tienda de muebles (nuestro profesor de operaciones alabaría la forma de utilizar el espacio en la tienda con un local diminuto pero cuco de belleza con el que sacar partido al espacio muerto).

La sesión de "spa" con peces garra rufa se inicia con un lavado de pies para eliminar cualquier resto de cremas y productos químicos que puedan dañar a los peces, quienes viven en una pecera con cuatro filtros que purifican 500 litros de agua cada veinte minutos.

[Photo_Mi_calle_de_NY]

El siguiente paso es sumergir en el agua los pies. Ésta es una de las partes más curiosas, porque es el momento en el que los pececillos toman consciencia de nuestros pies intrusos, y se avanzan sobre ellos. Es tremendamente curioso, porque apenas les lleva un segundo darse cuenta de que tus pies están ahí, e inmediatamente los cubren por completo. Mi amiga Marta, que metió los pies un minuto después, tuvo que conformarse con una población algo menor de animalillos al estar mis pies en un estado de sequedad mayor. Aunque yo prefiero pensar que era porque fui más popular en la pecera (obviamente, en la foto mis pies son los de abajo).

[Photo_Private]
Los pies permanecen en remojo durante treinta minutos, y es bastante hipnótico observar a los pececillos trabajar. La sensación es algo extraña, pero agradable. Parece que has sumergido los pies en agua efervescente.
[Photo_Mi_calle_de_NY]

Después de la media hora de indoloros cosquilleos, nuestros pies están listos para salir y ser secados e hidratados con una crema para aprovechar que los poros están limpios y “receptivos”.

[Photo_Private]
Aunque a priori pueda dar un poco de repelusín lo cierto es que el tratamiento es incre´ble, y mis piececillos quedaron suaves y estupendos. Vamos, que me apunto a otro tratamiento  ASAP!!

3 comentarios :

GoldBlackMirror dijo...

Hola guapa!!he oído maravillas de este tipo de tratamiento con estos epcecillos, jeje quien los descubriria??a saber...el caso es que el resultado e sbueno no??eso es lo importante y si encima te hace cosquillitas, mejor.un besazo.

A. Cortés dijo...

Inés: me declaro seguidora de chez agnes! me encanta! a ver si nos vemos un día... te sigo leyendo. un bes

Martina dijo...

Ines,no dejas de sorprenderme!no sabia de la existencia de estos pececillos,pero me ha picado la curiosidad...:)