miércoles, 21 de enero de 2015

Givenchy y el Thyssen


El domingo se daba por terminada la exposición de Hubert de Givenchy en el Museo Thyssen, una exposición tan cuidada y elegante como el artista al que homenajea, y que participó activamente en su montaje.


Quizás por eso me decepcionó un poco el nivel informativo de la misma... más allá de los carteles explicativos de las piezas, apenas 2 párrafos de agradecimientos son todo lo que puedes aprender en la exposición si la ves por tu cuenta.


Yo, sin embargo, tuve el privilegio de asistir a las Jornadas "El Espíritu de Givenchy", con las que, durante un día completo, aprendí infinidad de cosas sobre el modisto, su forma de trabajar y su relación con su musa y amiga, Audrey Hepburn, y el cine. Desvelaré poco a poco mis aprendizajes en una serie de artículos que iré escribiendo, para vuestro disfrute también. Vaya por delante que incluso a los no tan enamorados de la moda como yo encantará...


Como decía, el buen gusto es el hilo conductor de una exposición que está fenomenalmente montada. Los modelos, distribuidos por las diferentes salas, están lo suficientemente cerca del espectador como para que una sienta la tentación de tocarlos. Comenzando por la primera colección del modisto, Separates (1952), la exposición se detiene en piezas lucidas por famosas como la Duquesa de Windsor, Audrey o la mismísima Carolina de Mónaco (todavía un bebé), así como en numerosos modelos privados, exquisitos en sus detalles y en su construcción.


Me gustó que las piezas no estuvieran separadas por épocas, sin entremezcladas, poniendo de manifiesto la modernidad y actualidad de muchas de ellas. Sí puedo constatar, no obstante, el carácter malvado de los 90 como década fashionista, ya que muchos de los modelos de entonces destacan por ser extremadamente recargados... qué espantosa fue aquella época en términos de moda, incluso cuando la diseña Givenchy. De mis modelos favoritos, las pieles del principio, algunos vestidos negros... y la magnífica pasamanería y bordados de muchos diseños.


Otro de los detalles que me gustó fue que expusieran, como en una galería, una breve representación de los figurines dibujados por el diseñador... hubiera sido el remate final que hubiera alguno más expuesto junto al vestido final... con todo, me pareció una puesta en escena original, a modo de obras de arte, que para mi gusto lo son.


Maravillosa la breve exposición de sombreros, que me dio lástima estuviera recluida en un pequeño rincón, incluso cuando algunos modelos estuvieran vistiendo a los maniquíes. También eché de menos alguna fotografía más de los vestidos en su ambiente, hubiera enriquecido mucho la muestra.


Con todo, bravo. Bravo al Thyssen por una exposición cuidada y bella con la que disfruté enormemente.


Me gustaría que las fotografías hicieran mayor justicia a los modelos, pero pensando que no dejarían llevar cámara (como suele ocurrir siempre), sólo contaba con el móvil. Podéis verlas y disfrutarlas todas en la carpeta "El Espíritu de Givenchy" que he colgado en la página de Facebook de Chez Agnes.

¡Os dejo con un vídeo resumen!



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