lunes, 15 de septiembre de 2008

El gato de Cheshire

Nos encontramos a medio camino entre tu mundo y el mío. Sorpresa inesperada. Golpe de calor. Podría vivir sin ti, y sin embargo no quiero. Mi gato de Cheshire, tu sonrisa me ha devuelto la confianza. Tu picardía, las ganas. Las ganas de escribir, de soñar, de probar cosas nuevas. De vivir. De estrellarme habiéndolo intentado. Sin quererlo, sin darte cuenta, me diste la llave para comprender el problema. Como el Gato de Cheshire enseñó a Alicia que su forma de pensar es a la vez problema y solución, tú me recordaste que no debo perder el enfoque: Si no tengo claro a dónde ir, da igual el camino escogido y se hacen inútiles las prisas.

Ahora recuerdo el camino. No tiene baldosas amarillas, ni lo guía un conejo agobiado por el azote del tiempo. No me acompañas de la mano, pero espero que siga ahí tu presencia invisible, de amistad forjada en la que considero una conexión inesperada y curiosa. ¿Qué dices, minino?


"Would you tell me, please, which way I ought to go from here?"
"That depends a good deal on where you want to get to," said the Cat.
"I don't much care where –" said Alice.
"Then it doesn't matter which way you go," said the Cat.


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