jueves, 11 de septiembre de 2008

Alfombras de pino verde

Al doblar la curva, aparecen los pinos. Todavía quedan restos de la tormenta de la otra noche, trabajo sin hacer del viento. Huele a fresco, a bosque, a verde... las agujas de los pinos se arremolinan en pequeñas montañas esquinadas en los escalones. Parecen querer esconderse del viento. Al pisarlas, parece que caminaras sobre una de esas mullidas alfombras de imposibles estampados en las casas antiguas.

De pronto, un recuerdo: Los Escoriales. Tardes de juegos bajo la sombra frescas de los pinos. Tardes de recolecta de ricos piñones que vender camino de la piscina. El frío césped bajo los pantalones, las agujas rodeándote. El silencio...

Mis pasos sobre el asfalto me devuelven de mi ensueño. Como al ir caminando descalza, notas el frío al salir de la alfombra.
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1 comentario :

david santos dijo...

Hola, Agnes.
Muy buenas las sombras frescas de los pinos. Pero sólo en Verano!
Abrazos.