sábado, 9 de febrero de 2008

No es país para viejos...

Ni papel para tantas nominaciones.

Ni película tan buena... At all.

Pero así es el cine, y la crítica.

Ayer por la tarde noche, después de comer con Pantène (niña, qué ilusión me hizo verte, después de tanto tiempo... qué alegría que estés contenta en tu trabajo nuevo. Habrá que repetir), quedé con la Señorita Leonó para ir al cine, en lo que se está convirtiendo en nuestra costumbre de viernes. Fuimos a ver la de "No es país para viejos" a los Príncipe Pío, por aquello de que no había nada más que se pudiera ver, y por las tan excelentes críticas que estaba recibiendo el largometraje.

Pero nuestro gozo en un pozo. A la hora de estar allí (y eso que no colamos en las butacas VIP - como hacemos siempre que podemos-), y después de intercambiar varias miradas de estupefacción y un par de comentarios a disgusto, nos marchamos. Y yo nunca me marcho de una peli, nunca. Así que, imaginaos cómo debió de ser el panorama.

La peli es un auténtico pestiño, al menos a nuestro humilde criterio. Además, es desagradable como la que más. Si se salva algo, es por el Sr. Tommy Lee Jones, que es un actor como la copa de un pino; pero por Bardem, desde luego que no. El tío no cambia de registro en todas las escenas que sale. Te cagas de miedo, sí, pero nada más. Misma cara en cada uno de los segundos que aparece... como le den un Oscar por esto (fingiré que no recibió el Globo de Oro) pierdo la fe en la crítica cinematográfica, en serio.

Dicho lo cual, el que quiera, que vaya. Que luego no se diga. Seguro que os encanta, y que luego me lo restregáis. Yo, seguiré en mis trece.

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