martes, 27 de febrero de 2007

So… OSCAR time it is!!!

Y así es. Un año más la gran pantomima que es la Academia de Cine Americano ha hecho entrega de las doradas estatuillas (yo prefiero los Globes, anyway), pero, ¿qué se le va a hacer? Una, que como ya sabéis es una enganchada de todos estos espectáculos (y de los fabulosísimos vestidos que en ellos se lucen) se la tragó de pe a pa como una campeona tras hacer tiempo con la magnífica segunda parte del padrino. Aunque he de confesar que al final la vi a la mañana siguiente en el plus…

Pero bueno. Vamos a ello. ¿Los premios? Ni justos, ni injustos, sino todo lo contrario: esperados. Porque, seamos sinceros, si alguien realmente pensaba que ante dos monstruos de la interpretación como Helen Mirren y Meryl Streep, nuestra querida Pe tenía la más mínima y remota posibilidad, es porque no vive en este planeta.

Dicho lo cual diré que la ceremonia, contra todo pronóstico, no estuvo mal del todo y, salvo por un par de momentos valle (la canción de Celine Dion en honor a Morricone casi hace que éste se arranque los pocos pelos que le quedaban), incluso me reí. Esa Helen tiene mogollón de gracia. Para empezar, hizo algo inusual: interactuó con la grada directamente. Pidió a Scorsese que leyera un guión suyo, a Spielberg que le hiciera una foto con Clint e incluso estuvo aspirando el suelo (Hey Pinilopi, watch out, that dress’ really big, wouldn’t want to mess with it…).

En cuanto a los vestidos… señor, señor… estoy un poco decepcionada. Poco color, menos estilo en el 70% de las invitadas. Salvo honrosas excepciones, las chicas se vistieron de forma bastante sosa. No tengo palabras para el vestido de la Dunst (a la izquierda) -¿dónde fueron a parar tus pechos, querida? ¿los dejaste en casa viendo la ceremonia? – y para Eva Green (la nueva chica Bond), para la que sólo tengo una palabra: NO. No, no, no, no… NOOOO. Ni el vestido, ni el pelo, ni el maquillaje. No diste una, nena. Y a Jodie Foster le voy a recomendar encarecidamente que se busque un estilista que vista los pies. No se puede llevar un vestido como el tuyo con unas sandalias como las que llevaba… un auténtico atentado contra la moda.

Las honrosas excepciones hacen referencia a nuestra querida Penélope (calificada como una de las más elegantes de la gala) y para la que no tengo ninguna pega salvo que podía haber elegido un diseño español. En un principio iba a haber ido vestida de Dior, pero un problema con una cremallera hizo que tuviera que inclinarse por Versace. Es lo que tiene la alta costura… que como te cargues un vestido, el arreglo te sale por un riñón y… como que no compensa.
JLo iba fabulosa con ese vestido de corte griego, el pelo, las joyas, el maquillaje… para mí una de las más elegantes. El color la favorecía, eso sí… con su estupidez y tontería no se pudo hacer nada… no se puede tener todo en la vida. Otra honrosa excepción, Risse Waterspoon – o como diantres se diga, escriba y lea - ¡ése sí que es un vestido de Oscar! El color era fabuloso, y qué figura… un problema: querida, te has quedado en los huesos, ¿dónde fueron a para tus brazos y mofletes? ¿Acaso los mandaste de vacaciones? Haz que vuelvan pronto, por tu bien. Nicole Kidman (salvo por el estrepitoso lazo rojo) y Naomi Watts, tampoco iban mal, las únicas que se atrevieron con un poco de color.

Me gustaron también los vestidos de las chicas de Dreamgirls, que actuaron de rojo en la gala. Sigo alucinando un día después con el torrente de voz de Beyoncé, que además de guapa, canta que se las pela. La triunfita americana y actriz revelación de este año iba también muy mona, lástima que tuviera durante toda su actuación al público preocupado por si su teta saldría o no del vestido (a puntito estuvo, como veis en la foto de la izquierda).

Muy divertido estuvo también el momento en que se entregaba el Oscar al mejor director, pues tres colosos de la dirección lo presentaron. Ni más ni menos que Coppola, Spielberg y Lucas, que bromearon a costa de éste último cuando hablaban de lo bueno que era recibir un Oscar. El pobre George decía que era mejor dar que recibir, algo que los otros dos se apresuraron a desmentir entre risas. Gracias al cielo, a la 7ª va la venida, y Scorsese pudo recoger por fin su premio de mano de sus amigotes Dio gracias unas 25 veces y bromeó sobre la cantidad de personas y veces que le habían dicho que tenían que habérselo dado mucho antes. Fue tremendamente gracioso cuando antes del discurso, recién llegado al micro, pidió que por favor revisaran el sobre, no fuera a ser que se hubieran equivocado.

Por cierto que Mr. Clooney estaba beyond fantastic. ¡¡Qué voz más sexy tiene el tío!!

Bueno… y he dejado para el final a las que sin duda fueron las mejores de la noche: Diane Keaton y Helen Mirren. Señoras, ustedes sí que han sabido envejecer, mis ahorros por su look actual pasados los 50. La primera estaba tremenda vestida de negro (uñas incluídas) y maquillaje agresivo, y con un color de pelo fabuloso de verdad. Entre eso y ese carácter suyo tan divertido y abierto… la envidié de veras. Es uno de mis ídolos, sin duda. Solo miradla en la foto... FA-BU-LO-SA. Que aprenda la juventud.



Helen Mirren, por su parte…
¿Qué decir? Elegancia con E mayúscula en persona. La tía brillaba, literalmente. He elegido esta fotografía porque, además de que se la ve radiante, se nota que está disfrutando del momento como una cría, showing off su vestido y guiñando ojos al personal. Un vestido acorde con su edad, alegre, sencillo y muy, muy elegante, de esos quese pueden llevar solos, pero que lucen mejor cuando una los lleva con guto, como es el caso. Además, fue fabuloso escucharla con ese magnífico acento británico suyo dar su discurso de agradecimiento, que tuvo el detalle de dedicar a la reina de Inglaterra (quien, para quien no lo sepa, la ha invitado a tomar el té un día de estos ante el retrato tan fantástico que ha hecho de su persona). Mi vida por un acento así… (he de reconocer que secretamente repetía alguna de las palabras por lo bajinis: utterly imposible, huge honour…) Fue muy gracioso el guiño que hizo a su personaje recibiendo el Oscar con el bolso bajo el brazo, tan natural como la vida misma. Algunas de sus palabras fueron : 'You know, my sister told me that all kids love to get gold stars, and this is the biggest and the best gold star that I have ever had in my life. So, I want to share my gold star with my fellow nominees' (…) y el agradecimiento a la propia Reina de Inglaterra: "For over 50 years and more, Elizabeth Windsor has maintained her dignity, her sense of duty, and her hairstyle. She's had her feet planted firmly on the ground, her hat on her head, her handbag on her arm and she's weathered many, many storms, and I salute her courage and her consistency. And I thank her because if it wasn't for her, I most, most certainly would not be here". Luego cogió el Oscar como si de un cetro se tratara y dijo: ‘Ladies and gentlemen,I give you The Queen.’
And the Oscar goes to...


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