viernes, 14 de julio de 2006

Kopenhavn's Tuna

Y no estamos hablando del atún...

¡¡Qué fuuuerte, qué fuuuuerte!! ¿Podéis imaginaros que esta noche, a las 12, nos hemos encontrado a la tuna en Copenhague? sí, sí, una tuna hecha y derecha, con sus tunos provenientes de tierras mejicanas... estábamos cruzando desde Stroget (la calle peatonal más larga de Europa) hacia la plaza para coger un busete, cuando los hemos visto... más majos... han tenido a bien dedicarnos "Qué bonitas son las chicas de Madrid", lo que ha dejado al resto del grupo con el que íbamos bastante flipadillo.

Pero bueno, cada cosa en su lugar y cada evento en su momento. ¡¡Repili y Belle ya están aquí, en tierras danesas!! estoy encantada de la vida... las pobres llegaron a las 2 de la mañana al aeropuerto, y yo esperando allí desde las 11 y media. Se retrasó su vuelo y se retrasaron las maletas al salir... luego, entre que no sabíamos qué busete coger (en el que había venido ya no se podía volver a esas horas) y tal y pascual, pues nos dieron la 1 y las 2 y las 3 sin acostarnos. Disaster total... y yo con clase a las 9 al día siguiente.

Con todo, como las niñas están aquí, el cansancio se me fue olvidando a lo largo del día. A ellas las dejé dormir mientras mi clase y luego, previa explicación de cómo llegar, quedé con ellas en la puerta de la uni, donde comimos con mi club de los mondag y wednesdays (Norbert, Kelvin, Janice...) entusiasmado con conocer bellas mujeres españolas. Además, las hice un tour por los diferentes edificios y Belle posó encantada de la vida con el símbolo de Deleite... su nueva casa, jajajajaja.

Por la tarde, como parte del social programme, fuimos al Glyptoteket museum, un museo con un jardincillo interior iluminado por una cúpula de cristal que Belle y yo confirmamos que sería un lugar ideal para una primera cita. El resto del museo tiene obras desde la Antigua Grecia hasta el s. XIX, predominantemente esculturas, que hemos descubierto que es una cosa muy fashion e inn en Kopenhavn, tanto como los leggins, que llevan todas las jóvenes por aquestos lares.

Luego, un poco de turismo: El Town Hall
(que resulta que se puede visitar y que es precioso, y donde permanecimos bastante tiempo paseando y cotilleando aquí y allá) y la Rundertaarn, monumento curioso y must see de esta ciudad. Se trata de una torre de considerable altura y simpleza que presenta la peculiaridad de que no tiene escaleras (bueno, sí, pero sólo en el últimísimo tramo) porque cuando se construyó, tenía el propósito de servir como observatorio astronómico y, al tener que subir todos los instrumentos de observación y estudio allí arriba, con lo pesados que eran, pues como que no era muy operativo que digamos ponerle escaleritas... las vistas de la ciudad desde allí son impresionantes. TAmbién conocimos al Sr. Don Christian Andersen, autor de la mayoría de los cuentos que nos fascinaban de niños: la Sirenita, el Soldadito de Plomo... aquí es como un héroe, así que tiene calles, estatuas museos...

Por la noche, pues como que devuelta a Holger, que las niñas (y la que suscribe) estábamos cansadas de narices después de tanta caminata...

Esta mañana, m
ás turismo, que esta semana es lo que toca. Teníamos pensado ir a conocer a la Sirenita, pero al final hemos acabado en Rosemborg Slot (castle para los amigos) donde, además de poder visitar un palacio extremadamente bien conservado como si se estuviera en la época de los reyes, hemos podido ver las joyas de la corona danesa... IM-PRESIONANTE. No tengo palabras para describir las coronas y esmeraldas, diamantes y demás que allí había. ¡Quién fuera la Leti por un día! El tema es que lo tienen tan bien organizado, que una persona en cada sala vigila que nadie toque nada. Porque de eso se trata, de mirar pero de no tocar. Y mira que dan ganas... el palacio tiene una sala de cristales y porcelanas diseñada por el rey que es tremendamente original, bonita, y frágil, no wonder está acristalada...

Por la tarde, después de un rápido piscolabis en McDonalds, hemos acabado haciendo un Canal Tour como el que yo hice hace una semana. Un poco más largo y a un precio muy conveniente (3oDKK), era el plan perfecto. ¡Qué brisita!

Ya por la tarde noche, después de que las chicas hicieran la compra mientras yo asistía al meeting para mi viaje a Berlín (¡Ya es la semana que viene!), Janice decidió a coplarse para visitar Holger. Fue una idea estupenda porque, como siempre, acabamos cenando un porrón de gente junta (las niñas como si llevaran aquí toda la vida) para luego marcharnos bajo petición y presión de Alex (Australiano él, licenciado en derecho y arte, estudiante de piano - sí, los chicos así SÍ que existen) que marcha mañana a Amsterdam para no volver, pues ha terminado su curso intensivo. Una pena porque es un chico divertido que te pasas... el caso es que acabamos todos en Nyhavn, el puerto (de nuevo) bebiendo un poquillo por allí y disfrutando de la música jazz que sonaba por la calle. Porque aquí, en Kopenhavn, el festival de jazz está en pleno apogeo, y no hay día en el que no te puedas cruzar con un concierto aquí o allá gratis. Una cosa sensacional, qué queréis que os diga, ¡¡y con lo que a nosotras nos gusta!!

Como véis, fuimos un porrón de personas (Alex es el del centro), incluidas Janice y Charlotte, que nos son de Holger, y la verdad es que lo pasamos fenomenal, volvimos a eso de la 1, muertas de la risa, y tarareando "clavelitos" en el autobús.

Mañana, más.

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