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lunes, 31 de agosto de 2015

Lunes de los 5 Sentidos 283

Ésta ha sido una semana muy especial. Me despido de 3 años en una empresa que ha asentado mi posición dentro del sector, y de la que me llevo mucho aprendizajes y gente buena para sumar en mi vida. Mañana empezaré una nueva etapa, y será diferente. Tengo muchas ganas y por otro lado algo de miedo... pero dicen que el miedo es bueno, ¿no?




Vista

1 y 2. Curiosidades que debería haber en todos los baños. Un libro de visitas y unas gotas para acabar con el mal olor.... jajajajjaja, suena mucho mejor dicho en francés. 3. Pared de Rocambolesc, la heladería de Roca que tienen en el Gourmet de El Corte Inglés de Serrano y 14. el helado que nos tomamos. 4. La luna del viernes era enorme.... 5. Telas africanas entre las que he escogido una... ¿adivináis cuál? me la trae una amiga... 6. Una nueva experiencia gastronómica que os contaré más adelante en detalle en Summun Gastroespacio.


7. La ilustración de la semana todavía huele a mar ¿queréis verla? seguid el link 8. Sensaciones de último día 9. Foto para celebrar el #NationalDogDay con Indi 10. Experimentando en el gastro-espacio con un mojito y un soplete 11. Puerta de salida hacia una nueva etapa 12. Visitando la exposición de #VogueLikeaPainting (podréis leer la crítica el miércoles) 13. Las alpargatas, el zapato del verano (inspiraros para vuestros looks en este post) 15. Madrid desde las alturas.

Olfato

El otro día estuve con una amiga en el Corte Inglés de Castellana, que lo han convertido en un barrio de firmas de lujo máximo. No pude resistirme y me pasé por el stand de Tom Ford a oler Portofino, que es una colonia que me encanta... acabé con un grupo enorme de muestras que me calmarán el mono hasta que me la pueda permitir... porque sabes que voy a comprármela!!

Gusto

Todo el menú que comimos en El Paraguas como celebración de mi nuevo puesto... ¡qué espectáculo!
El helado con algodón de azúcar de Rocambolesce. Se llama Lactic y lleva leche de oveja y requesón con confitura de guayaba, leche caramelizada y algodón de azúcar, y a pesar de que suena la torta de dulce... ¡no lo es! y está buenísimo.

Tacto

El otro día paseando por la calle se me cayó el tacón de mis sandalias favoritas. Tuve que andar desde el Thyssen hasta Claudio Coello medio de puntillas... ¡qué horror!

Oído

Tenía pensado poner otra canción, pero con el estreno del último videoclip de Taylor Swift ayer en los VMA Awards, y de una de las canciones que más me gustan del disco, parecía obvio lo de cambiar de idea... Así pues, os dejo con  Wildest Dreams.




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domingo, 30 de agosto de 2015

Una ilustración a la semana 35: Barcazas al atardecer


Este verano he tenido tiempo para pintar algo (tampoco mucho, vamos a ser sinceros) pero suficiente para tener un par de ilustraciones veraniegas que me recuerdan los buenos ratos de agosto.


Esta semana os dejo con un amanecer playero... aunque parece que sean en Galicia, o en una zona norteña, a tenor de los colores que me han quedado en el cielo, algo oscuros... Aún así me gusta... quería un descanso de los vestidos, y en cuanto vi la imagen original, pensé que sería un reo distinto.


Como habréis visto, me he "cargado" todas las barcas del fondo... intenté pintarlas, pero sin una puta fina con la que hacer los detalles, fue imposible, así que me rendí un poco. Hasta que la pantalla del Ipad no sea capaz de asumir una herramienta de escritura de punta fina... es bastante complicado, la verdad. Pero aún así con todo, estoy satisfecha.



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viernes, 28 de agosto de 2015

Recomendaciones de Agnes: El Perro y la Galleta


El otro día fui con mi abuela a comer a El Perro y la Galleta, aprovechando que en agosto da gusto comer por ahí en Madrid, ya las reservas no se complican y hay sitio en todas partes. Tenía muchas ganas de ir por dos motivos: 1. Paso bastantes veces por delante y me llamó la tención el sitio, sobre todo porque dejan entrar a los perros buenos, y eso es un plus; y 2. Había escuchado buenas cosas sobre ellos.

No me decepcionó para nada, más bien todo lo contrario.

Para empezar, la decoración es muy divertida. La entrada tiene mucha luz gracias a las ventanas de suelo a techo y tiene un ambiente algo más desenfadado con una mesa corrida y otras más pequeñas de aspecto rústico. Un banco de obra cubierto de cojines en tela de saco se ve al fondo a la derecha, y tiene un ambiente muy acogedor con los cuadros (todos perrunos) y los trofeos de caza (de perros también).


¿Vamos con la comida?

De bienvenida ofrecen a los comensales una bandeja de sushi, no sé si de salmón o caballa, pero a una pieza por cabeza, lo cual está bastante bien para ir abriendo boca.


La carta no es muy larga, pero es bastante completa, hay platos para todos los gustos. Confieso que a mí me fue difícil quedarme con uno, porque todos tenían bastante buena pinta, no sólo en la carta, sino los de las mesas colindantes.


Nosotras pedimos de aperitivo las berenjenas, y aunque no estaban crujientes como yo pensaba, me gustaron mucho el sabor y la presentación.


De platos principales pedimos la merluza con falso risotto y yo el steak tartar... ¡¡qué exito!! la presentación fue exquisita... con flores comestibles y todo. Me encantaron los helados con que acompañaron a mi plato, uno de parmesano y el de mostaza antigua... ¡qué sorpresa más grata!


No podíamos salir de allí sin probar los postres, todos a base de galletas Fontaneda (ya que el dueño está ligado a la marca). Mientras mi abuela pidió la tarta de mamá, yo me incliné por mi tan preciada tarta de zanahoria.... menudo espectáculo.


La de mamá estaba bien en su vasito, pero ¿la mía? espectacular. La cobertura de queso con las grosellas y el helado de galleta iban a la perfección con la solidez de la tarta... de las mejorcitas que he probado (y ya sabéis lo exigente que soy yo con esta tarta).


El servicio también es muy bueno... aunque a veces sea algo lento (los postres tardaron un poco) los camareros modernillos (con piercings y barba al más puro estilo el chico moño del anuncio de Trivago que dejaron a mi abuela loca) fueron encantadores y nos supieron recomendar en todo momento. Cuando le dije al nuestro mi elección para el postre, su cara me vaticinó que sería una buena elección, como así resultó siendo.

Así pues, una grata sorpresa y una buena recomendación. Yo seguro que vuelvo.


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