martes, 8 de diciembre de 2015

Lunes de los 5 Sentidos 297: #AgnesInGermany


¿Ya pensabais que esta semana me había olvidado? no no no... con lo poco que queda para el número 300, sería una pena romper el ritmo ahora. Siento que no sea en Lunes, pero ayer la hora de publicación me pilló metida en un avión, y aún había guardadas experiencias y recuerdos en mi móvil que necesitaban ordenarse, antes de ser compartidos.

Lo que sí es es una edición especial a la alemana ¿nos sumergimos en ella?

Vista y Oído

Los he juntado por motivos obvios: en vez del collage que os suelo compartir, he hecho un pequeño vídeo con la canción que más ha sonado este fin de semana en nuestras cabezas, mercadillos y casa. Aunque he de confesar que era la versión inglesa, como mi amiga A. (anfitriona de excepción del viaje) gusta de conocer diferentes versiones de cada canción, le dedico ésta que seguro que no conocía.


Como veis, he llenado mis retinas de luces, árboles de Navidad, pueblos que parecen salidos de cuento, catedrales y castillos de ensueño, acebo, velas... traigo en el móvil y en la cabeza momentos inolvidables que han hecho de éste un fin de semana estupendo.

Olfato

Fuego de hoguera con aroma a madera húmeda, y ése olor tan característico de las brasas.
el anís de los caramelos de los puestos de Navidad.
El bosque rodeando las carreteras alemanas.
La humedad del frío y la canela del vino caliente.
Los asados en los puestos bajo la catedral...

¡Es la primera vez que me sobran los aromas para esta sección!

Gusto

Quería probar varias cosas en mi viaje, y una de ellas era el vino caliente especiado (Glühwein), que en su versión de tinto sabe a sangría caliente y que, para entrar en calor una tarde de invierno, es estupendo. En su versión blanca no la recomiendo, eso sí.
También he probado salchichas alemanas, restos de gofre con azúcar glas, galletas caseras alemanas típicas de la Navidad, patatas a la alemana, crema de verduras junto a una hoguera callejera, lentejas con salchichas... muchos sabores ricos.

Tacto

El del viento frío y húmedo (por fin)
El cansancio en las piernas tras 26 pisos de subida hasta la cumbre del castillo de Heidelberg.
El del vino caliente por la garganta, bienvenido tras horas fuera de casa.

Supongo que no hace falta que os diga que lo he pasado genial este puente ¿no?


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