miércoles, 20 de noviembre de 2013

Postales Típicas desde Nueva York

Un alto en los post de temática neoyorkina más “impersonal” por decirlo de alguna forma, para compartir con vosotros algunas de las maravillosas fotos que me he podido traer de Nueva York… que no todo iba a ser comprar y comprar (aunque casi)

New-York_Chez-Agnes

Como os decía el lunes, siempre impresionan las vistas de los rascacielos. Gigantes de acero y cristal que esta vez he podido disfrutar más desde fuera y en plan turismo, ya que en mi anterior viaje, de un carácter mucho más empresarial y de visita, si bien tuvimos la oportunidad y el privilegio de ver muchos desde dentro, no es menos cierto que las carreras entre visita y visita no nos permitieron disfrutar de mucho más. Los contrastes, además, entre edificios antiguos y estos gigantes siempre son curiosos de ver…

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Otra de las cosas de las que más me alegro de este viaje, es haber tenido la oportunidad de disfrutar del caleidoscopio de color que es el otoño, que como sabéis, es mi estación favorita del año. Ya por encima del hombro de mis vecinos del avión pude espiar por la ventanilla que había escogido el momento ideal, y luego, pie en tierra, fue incluso mejor. En Fort Tryon pudimos disfrutar de unas increíbles vistas en la lejanía de los bosques que rodean la ciudad, y también aprovechamos para pasárnoslo pipa con las hojas caídas. Luego, por la tarde, la cosa no hizo más que mejorar en Central Park. Aquello sí que era una explosión de colores: verdes, amarillos, rojos y naranjas e incluso algún tono diferente… una auténtica pasada.

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La época de año también era propicia no sólo por la naturaleza, sino por la decoración. Recién pasado Halloween, y con un pie en Thanksgiving (pistoletazo de salida a la época Navideña), muchas casas presentaban preciosas decoraciones a base de calan¡bazas, mazorcas y hojas otoñales, y las tiendas rebosaban espíritu Navideño. Me encantó el interior de Sacks (que parecía un paisaje nevado), o las guirnaldas en las fachadas de Cartier y Harry Winston, hechas con sus típicas cajas y motivos de diamantes respectivamente.

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Y el puente y el skyline que se puede ver desde allí… ¿no es fantástico? Siempre me ha fascinado mucho la mezcla de cables y arquitectura. No molesta tampoco que, a pesar del frío, hiciera un día increíble… Brooklyn es uno de esos barrios que está viéndose resurgir poco a poco. No sólo la zona de Williamsburg, también la de Brooklyn Heights, están viendo cómo cada vez más se presentan como elecciones algo más pacíficas donde vivir que el meollo del centro, con locales, tiendas y restaurantes con mucho encanto.

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Y para terminar, unas vistas increíbles desde el Top of The Rock... hiper recomendable al atardecer para ver cómo la ciudad pasa de tener un cielo ardiente de colores, hasta llenarse de vida en su look nocturno.




Espero que las hayáis disfrutado.
El viernes pondré fotitos menos usuales de la ciudad...

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