miércoles, 1 de mayo de 2013

Moda Fuera de Serie: Viajando a El Paraíso

Ya habéis visto en mi último 5 Senses que ando un poco triste con el final de la serie de Galerías Paradise… de la primera temporada, al menos, visto que la BBC tiene pensado continuar una segunda tras el éxito de acogida (y si no, mandaremos allí a una nueva Armada Invencible, ¿cómo han osado dejarnos así?)

La serie, aunque algo lenta, es una maravilla visual. Quizás a nivel producción no tenga la inversión de Dowton Abbey, pero no deja de ser estupenda… Desde los candelabros, pasando por una fantástica joyería, el telón de fondo de la serie es de lujo y mucho glamour. Cuando se pregunta a la responsable de vestuario Joanna Eatwell cuáles son las claves de la serie, ella lo tiene claro: 

Muerte a los colores apagados 


Siempre que se piensa en la era Victoriana, los colores basados en el negro o el gris vienen a la mente. Sin embargo, en la serie, apenas pueden verse. Eso se debe a que la inspiración de Joanna viene de los cuadros de James Tissot, quien se especializó en una aproximación diferente a la era victoriana, resaltando la luz de las telas y los colores antes que regodearse en el luto que parecía ser una constante de la época.


Para mí el claro ejemplo de este detalle es el vestido que la protagonista, Denise, luce en los últimos capítulos de la serie, confeccionado por su tío. Una belleza de inspiración oriental en seda turquesa que rompe con la constricción a la que previamente había sido sometida en su uniforme negro (que por otro lado, también es una tela con bordados orientales)


Enmarca tu rostro
Todo lo que hemos dicho en el punto anterior parece estar en contra de los uniformes con los que vemos ataviadas a Denise, Pauline y Clara, y al resto de dependientas, en El Paraíso, yendo de negro como van. Sin embargo, tiene todo el sentido del mundo, al conseguir que en una escena llena de mariposas en colores pastel (las clientas de la alta sociedad), ellas destaquen y sean fácilmente identificables tanto para el espectador, como para la clientela.


Para evitar que la oscuridad de sus prendas (que a mí me parecen el colmo de la elegancia) les haga palidecer, desde diseño de vestuario se les incluyeron dos detalles que, aunque pequeños, hacen que la atención se centre en los puntos adecuados: con el cuello y los puños las caras y manos de las dependientas cobran todo el protagonismo.


Van de culo
La cara no es lo único sobre lo que llamar la atención…. El culo también tiene su minuto de gloria en el vestuario. La gran mayoría de los vestidos (el de las dependientas incluidas) incluyen detalles en la parte trasera en forma de lazos, frunces y otras fruslerías que llaman la atención sobre esa parte de la anatomía donde la espalda pierde su recto nombre.


Había mucho énfasis en esa zona del cuerpo en particular durante aquella época. Era la parte sobre la que concentraban sus fetichismos de la época” dice Joanna.

El corsé es lo primero
La primera vez que vi la radiografía de un corsé en el Museo del Traje me pareció fascinante y espeluznante al mismo tiempo, pero en una serie de época como la que nos ocupa, es un personaje más.


Los vestidos no son nada sin ellos. Para que las piezas traseras puedan tener todo su efecto sobre el movimiento ostentoso de aquellas mujeres, el corsé debía mantener la parte delantera plana y erecta. Os diré que doy absoluta fe de esta circunstancia… tengo la suerte de ser dueña de láminas de periódicos de moda de la época, y todas estas características se pueden ver en estas preciosas ilustraciones. Os dejo algunas imágenes para que las veáis.


Arriba la frugalidad
A pesar de que se ven ricas sedas y preciosos vestidos en las damas de la alta sociedad, ello no ha de ser sinónimo de grandes gastos. Quizás la mayor representante de esta tendencia es el personaje de Katherine Glendenning (a quien detesto, por cierto). Ella representa el mundo de las costureras, de las prendas hechas a mano e increíblemente decoradas que garantizasen ser la única en poseer determinado modelo. Para conseguir este efecto sin gastarse una fortuna la solución pasa por invertir en buenas y duraderas telas, y conseguir de tu costurera un buen vestido que con ligeros retoques y diferentes adornos, sirviera para más de una ocasión. 


El claro ejemplo es, como digo la Srta. Glendenning: En el 90% de sus apariciones viste de blanco o crudo con detalles en todos los colores imaginables (eso sí, siempre uno cada vez): verde, naranja, morado… a mí particularmente su vestuario me gusta el que menos, porque los vestidos están llenos de adornitos por todos lados que los hacen la mar de repipis. Fijaros si no en las fotos… entre la cintita del cuello, y todos esos lacitos y bolinches y colgajos colgados por todos lados, no sé, para mí pierde seriedad. Sin embargo, la hechura de los vestidos es siempre la misma.


Espero que os haya gustado el post!

5 comentarios :

Anuska dijo...

Me ha encantado la serie, y me ha encantado tu post. A mí me sorprendió mucho el colorido de los trajes de la serie

Regine Karpel dijo...

Me gusta todo de este post!
www.rsrue.blogspot.com
Digame hola!

Patricia Li dijo...

vaya post! es genial ajaja ;)

un beso, acabo de encontrar tu blog y me quedo ;)

CHIC LE CHINE.

Ines Cruz dijo...

Gracias! me alegro que os haya gustado!!

JULS dijo...

me la he bajado! justo ayer! que fuerte jajjaj oye mil gracias por el comentario :) me encantó