miércoles, 20 de marzo de 2013

Moda fuera de serie: Anna Karenina


Este fin de semana he visto la peli de Anna Karenina y, bueno… no es que me haya encantado con mayúsculas (últimamente me cuesta emocionarme), pero en general me ha resultado interesante, sobre todo por la forma tan diferente de ponerla en escena, puesto que al contrario de otros largometrajes de este tipo, la historia se desarrolla como si fuera una obra de teatro, y es así como la escenografía está planteada en un 80% de las imágenes.


Otra de las cosas que me ha resultado interesante ha sido el uso de la velocidad… como en la vida misma las escenas se aceleraban en los momentos felices para detenerse dramáticamente en las escenas más duras o trascendentales. Es por este motivo que la moda que visten los personajes ha sido concebida más como un elemento de la escenografía que con ánimos de fiel reproducción histórica, dotándola de una teatralidad y una iconografía distintas que nos ayudan en cierto modo con el devenir de la historia. Es más, muchos de los vestidos tuvieron que ser creados y concebidos desde una perspectiva más flexible para permitir a los personajes bailar y moverse de esa forma tan artística, algo que con los trajes típicos de aquella época hubiera sido materialmente imposible.


Así, cada personaje tiene su cromática y su figura. Anna, por ejemplo, suele lucir figuras acampanadas (más comunes de los 50 y 60 que se mezclaron con las siluetas de alrededor de 1870 - época en la que sucede realmente la historia -) y ropas de colores fuertes y oscuros que contrastan con los pasteles que, en general, lucen el resto de personajes femeninos del largometraje. Borgoña, azul petróleo, berenjena, negro… sólo en dos ocasiones vemos a Anna lucir ropas claras en dos momentos claves de la película: en el apogeo de su amor prohibido ejercitado a cobijo de la lejanía del campo, y en su última salida en sociedad, punto máximo también de su caída social.


Es curioso comentar que este último vestido es, además, el gemelo “malo” de otro: el negro que Ana luce en su primera salida en la sociedad Moscovita. Si normalmente el blanco es sinónimo de pureza y bondad, en la película es todo lo contrario. Anna aparece con la versión en negro cuando su nombre está todavía limpio de toda sospecha y se muestra como un personaje secundario a una historia de “amor” que en breve acabará robando y la llevará de la pureza al escándalo, momento en que decide lucir el vestido en blanco. Igual vestida, igual peinada, con las mismas joyas… el color es lo que diferencia el destino de la protagonista. Y curioso es también cómo los colores de su amado sufren una transformación contraria a la suya, y si empezaba la película en pasteles y blancos, la acaba vistiendo de frac en negro.


Otro de los puntos interesantes del vestuario de Anna son sus sombreros y velos (y qué curioso que justo sean tocados/sombreros jaula los que aparezcan, de los que os hablé el otro día cuando no tenía pensado ni siquiera el ver la película). Si bien al principio Anna sólo recurre a los velos para viajar, pronto se esconderá tras ellos en sus salidas durante su aventura, como queriendo quizás ocultarse de los rumores que ella misma propicia. Sólo en los momentos en los que vive su verdad, o se envalentona a hacerla pública, lucirá con la cara al descubierto.


Además, muchas veces se trataba de jugar con ellos en contraste con la sobriedad de los colores o de las pieles, que le daban un aire sobrio a la vestimenta de Anna (casi a nadie más se le ve en detalle con pieles, supongo que por el efecto teatro de la película, que se centra principalmente en un puñado de personajes). Aún así, son tan fabulosas que siento la necesidad de hacerles un pequeño homenaje... es una lástima que no haya encontrado una foto decente de una capa negra que sale, porque es verdaderamente fabulosa.


En general, el resto de personajes no tienen un armario tan amplio, salvo quizás Kitty, la sobrina a la que Anna deja compuesta y sin novio, y que evoluciona desde la riqueza de las ropas propias de los salones de sociedad a las de una campesina adinerada y cuya vida es tranquila y sosegada. 

En cuanto a los hombres, existen 2 personajes principales: Aleksey Vronsky (el amante) que ya hemos dicho que evoluciona contrariamente a Anna y cambia sus finas y claras ropas militares en azules y blancos por el frac y los trajes negros; y el marido de Anna, cuyo vestuario es clara muestra de su moralidad recia e impoluta, sobria hasta la médula, y que consiste en casacas de cuello mao y algún adorno en forma de condecoración.

En definitiva, creo que es un Óscar merecido... 

1 comentario :

Anuska dijo...

Digno vestuario de una gran historia