martes, 23 de noviembre de 2010

Un poeta en el MBA

Antonio Colinas. Sobre creatividad y armonía

¿Qué hace un poeta en un MBA en Dirección y Gestión de empresas de moda? Seguro que más de uno de los que habéis entrado a este post os lo habéis preguntado, y habéis decidido pasaros por aquí, por curiosidad (veréis que aquí la valoramos mucho, así que, quedaros). Pues en sus propias palabras: ayudarnos, no sólo a disfrutar de la poesía (que está muy bien) sino también a ver que se pueden sacar muchas más cosas de la realidad desde los ojos y las palabras de un creador, cosas que hay que aprender a disfrutar y rentabilizar…

Antonio es un hombre renacentista, viajero, interesado por los viajes y la cultura, la filosofía y, en definitiva, la vida.
Como todo buen poeta.

Oportuno es que comienza su conferencia sobre la exposición “Seda de Loewe” (aquí el profesor hace mención a mi post del otro día, que parece ser que ha pasado a el mismísimo Enrique Loewe… y yo no puedo sino sentirme orgullosa a rabiar). Nos comenta que vio todos aquellos pañuelos como mandalas de seda que reúnen diferentes momentos históricos y manifestaciones artísticas diferentes, pero que son capaces de confluir en esta exposición. Me sorprende enormemente ver cómo es posible ver las cosas desde otro punto de vista, tan diferente al mío, tan artístico y por otro lado tan espiritual en cierta forma.

A este respecto, nos menciona la necesidad de cambiar de rumbo y marchar de nuevo hacia el humanismo que estamos perdiendo en los tiempos que corren. Volver a su curiosidad, a retomar la imaginación por la que abogaba y los valores que han ido desapareciendo dejando al Hombre como anestesiado frente a la realidad. Tenemos que rescatar lo mejor de las tradiciones (como la artesanía de los pañuelos de Loewe, o los azulejos, vasijas y artes que representan) en tanto en cuanto han sido la base de nuestra sociedad actual.

Para él todo confluye y tienda a someterse a la mirada global de la naturaleza, un libro abierto que tenemos que aprender a leer y comentar. Y nos deja con una fórmula sobre la que pensar: 

Naturaleza + Armonía = Moda, diseño, y creatividad.

La naturaleza y la moda son para Antonio Colinas 2 cosas que fluyen, pero que nos remiten a unos cánones de belleza comunes. Ambas nos dan la sensación de libertad, nos llenan de ánimo. Nos provocan sentimientos que van desde dentro hacia fuera. La armonía es lo bello, lo nuevo, lo equilibrado y libre que las funde.

En el afán de esta sociedad por destruir los tópicos, se ha confundido el concepto de “clásico”, convirtiéndolo en sinónimo de caduco… cuando en realidad se trata de un canon que ha sabido mantenerse perenne a pesar del paso del tiempo, y sobre el que volvemos continuamente revisándolo y convirtiéndolo en algo actual y moderno.

Antonio pasa entonces a definirnos la poesía como algo sin lo que el ser humano no podría vivir y que, sin embargo, ninguno de nosotros, los allí presentes, seríamos capaces de definir claramente. Para él la poesía es una palabra nueva, diferente a la de los otros campos. Se alimenta de la creatividad, los sentimientos… y por eso no se puede repetir, aunque existan escuelas y corrientes. Lo mismo le ocurre a la Moda. Ninguna de las dos son fotografías estáticas de la realidad, sino que tienen una necesidad de ir más allá que es precisamente lo que las convierte en originales.


Antonio Colinas, poeta junto a Fernando Aguirre, Profesor de Cultura, Empresa y Moda, 
de ISEM (de su blog ha sido tomada la fotografía)


Nos habla de su libro “La simiente enterrada”, un viaje doble al corazón de China: el del turista en sí, fascinado por los nuevos parajes, la cultura y las gentes, y el viaje de gran bagaje interior y filosófico que tiene enterrado el país bajo un gobierno cerrado y totalitario. Me siento bastante identificada. Cuando visité China (podéis ver aquí mi experiencia) mi viaje no se limitó a la experiencia formativa que vivimos, sino a empaparme de una cultura que me pareció inmensamente rica, a un bagaje cultural e histórico que, sin embargo, vive encerrado en una burbuja de cristal auto impuesta y de la que creo es imprescindible que salga para sobresalir y crecer.


Abandonamos de la mano de Antonio China para adentrarnos en Ibiza, isla en la que estuvo viviendo durante años en la década de los 70 para participar en un grupo que fomentara el turismo en una época en la que empezaba a forjarse la “moda” típicamente ibicenca.

Nos deleita entonces con unos versos, y me doy cuenta de lo importante que es saber leer poesía. Yo nunca he sabido, lo confieso, y supongo que por eso es algo que me cuesta. De pronto, de boca de un poeta, o de un entendido, el poema cobra vida, y fluyen las palabras en el aire posándose en el alma. De pronto las palabras no son letras entrelazadas, pero imágenes ricas de una realidad que parece distinta, más rica de lo que estamos acostumbrados.

Invierno tardío

No es increíble cuanto ven mis ojos:
nieva sobre el almendro florido,
nieva sobre la nieve.
Este invierno mi ánimo
es como una primavera temprana,
es como un almendro florido
bajo la nieve.
Hay demasiado frío
esta tarde en el mundo.
Pero abro la puerta a mi perro
y con él entra en casa calor,
entra la humanidad.

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