jueves, 11 de noviembre de 2010

Historias sobre los grandes modistos del S. XX

(Clase del viernes 29 de octubre)

Es viernes por la tarde, y la historia va de modistos. Lola Gavarrón (*), escritora y periodista española, es una conocida experta en el mundo de la moda que será nuestra guía en esta tarde por las figuras más representativas del S. XX.

Critóbal Balenciaga

Como no podía ser de otra forma, comenzamos con Balenciaga, un grandísimo desconocido a nivel personal (¿os habéis fijado que en todas sus fotos sale fumando y con una inmensa sonrisa cargada de paz?) que sin embargo, fue un grande del mundo de la moda.

Extraordinariamente moderno y cosmopolita, Cristóbal Balenciaga fue un genio del patronaje y de los tejidos. Era capaz de crear una figura tipo corsé sin que éste estuviera presente. Dicen que fue el inventor de la manga ¾ que permitía a las mujeres enseñar la muñeca, los accesorios de pulsera, el reloj o los guantes… y es que era un gran fan de las muñecas, articulaciones que consideraba mucho más bellas que las rodillas, que procuró nunca enseñar en sus diseños (por eso apenas hay minifaldas en sus colecciones).

Dieños de Balenciaga Fuente

Otra de las especialidades de Balenciaga eran los trajes de novia. Conocidos son de sobra los vestidos de Carmen Pardo o el de la actual Reina Fabiola, primera boda real, además, que fue televisada… ¡¡imaginaos la publicidad!!


El vestido de la Reina Fabiola y otro ejemplo del modisto.

A pesar de lo ya mencionado sobre lo de enseñar las rodillas, el diseñador, como su particular canto de cisne, creó una minifalda en el año 68 en su colección de retirada. Se dio cuenta de que la Alta Costura como él la entendía ya no tenía cabida en la sociedad en la que vivía, y él tampoco en el mundo que se presentaba tan cambiante y rápido. Nunca hizo Prèt à porter porque, en sus propias palabras “él no se prostituía”. La minifalda de la que hablamos era especial, sin embargo, pues tenía un velo de muselina que hacía que no se viera nada al sentarse (una de las cosas que tanto él como Coco Chanel consideraban más vulgar de esta prenda).

La siguiente en entrar en escena fue Elsa Schiaparelli, a la que confieso abiertamente haber desconocido por completo hasta esta clase (Fuente del retrato)

Elsa Schiaparelli, condesa en su madurez, fue una mujer que desde su infancia tuvo la oportunidad de acostumbrarse a los fastos y costumbres propias de la alta sociedad de la época. Su ropa, en la mayoría desarrollada durante los años 30, era absolutamente moderna, inducida quizás por la asombrosa explosión creativa impulsada por las penurias económicas del periodo de entreguerras.

Sus puntos fuertes fueron sobre todo los bordados en capas de alta costura, los accesorios y los perfumes. A ella pertenece la autoría de Le Roy Soleil, un perfume en bote de Baccara que diseñó Dalí. Ambos se muestran en las fotografías siguientes.


Elsa Schiaparelli fue una de las primeras diseñadores en introducir mariposas en sus tejidos y accesorios, y fue la creadora del término “shocking pink”, al que dedicó también un perfume.


Chanel la odiaba porque mientras que ella había tenido que trabajarse su situación debido a sus orígenes humildes, Schiaparelli, al ser condesa, había podido moverse en terrenos de extrema riqueza desde si nacimiento.

Y hablando de Mademoiselle Coco… metámonos de lleno en su mundo. Al contrario que Schiaparelli, Chanel era amante de la ligereza, la sencillez y la libertad de movimiento como sinónimos de la elegancia. Hablar de Chanel es hablar de perlas barrocas, siluetas longilíneas (detestaba las curvas), camelias, punto y el Little black dress.
 Fuente.

Coco era extremadamente moderna y libre para su época también… usaba chaquetas de tweed destinadas normalmente al uso masculino, turbantes… como todo genio que se precie vivió en su época, pero transgrediéndola.

Inventó esas pulseras rígidas de muñeca (que tan de moda volvieron a ponerse en 2009 – ver final del artículo), así como en general la alta bisutería. A pesar de ser dueña de espléndidas joyas auténticas que le regalaban, le daba muchísimo pudor llevarlas puestas encima y se hizo reproducciones en bisutería para lucirlas con menos apuro. Con la piel le ocurría lo mismo que con las joyas, le parecía ostentoso y las utilizó para ornamentar mangas y cuellos de vestidos.

Fulco Santostefano della Cerda, Duque de Verdura y su musa, Coco

Los que la conocían decían que tenía mucho mal genio y un trato algo altivo con todo el mundo, lo que resulta sorprendente teniendo en cuenta sus orígenes tan humildes.

Durante la II GM, con la crisis que hubo añadida al hecho de que se lió con un general alemán, tuvo que exiliarse… aunque sería más correcto decir que, debido a su posición social (era casi una institución), los franceses la invitaron a irse de Francia exiliada. Durante toda aquella época, con todas las restricciones existentes sobre los tejidos, fueron los perfumes los que mantuvieron la casa Chanel a flote. Fue durante aquella época precisamente que nación el archiconocido #5, único producto junto con la Coca-Cola que puede presumir de una edad tan razonable… el años que viene el perfume cumplirá 90 nada desdeñables años.

Y con el aire de Chanel nos marchamos para hablar de un nuevo diseñador conocido por todos… Christian Dior, que hizo su entrada más estelar al acabar la Guerra sacando a las calles de Paris un sastre compuesto por una falda negra larga de vuelo (que impresionantemente llevaba 40 metros de tela) y una chaqueta blanca entallada con las que quiso demostrar que el racionamiento había acabado. Quería enseñar a las mujeres como flores en contraste con los uniformes que habían estado llevando durante la Guerra. Fue el traje que lo llevó al estrellato porque, aunque entonces aún no era muy conocido en el mundo de la moda, sí lo era en otros ambientes artísticos.

He decidido poneros no sólo la fotografía original, sino también un dibujo que hice al día siguiente…


[Dibujo_ Private]

Sus discípulos más conocidos fueron Roger Vivier e Yves Saint Laurent.
Dior, como otros modistos de la época, fue considerado parte de la élite en Francia porque generaban enormes cantidades de divisas para el país. Por su lado, ellos eran tremendamente refinados y ricos, y casi vivían como la realeza.

Fue durante la época de C. Dior en la que las franquicias escribieron uno de sus capítulos más importantes en la historia: a través de “pequeños” accesorios como las medias, los perfumes, la ropa interior… muchas personas de menor poder adquisitivo pudieron tener acceso a piezas de alta costura.

C. Dior fue introducido en España por Maria Rosa Salvador (dueña de la tienda Dafnis y fallecida recientemente), así como otro coetáneo, Givenchy, que tuvo tanto éxito que fue de los primeros modistos internacionales en abrir tienda en España.


Una de las cosas por las que más se conoce a Givenchy, además de por sus excelentes diseños, fue la relación tan estrecha que mantuvo con su musa, Audrey Hepburn, a quien vistió en casi todas sus películas y a quien dedicó el Perfume L’interdit. Cuenta la leyenda que bastante tiempo después de conocerla, le confesó haber encontrado el perfume que mejor la definía, y ella le prohibió sacarlo con una escueta frase: Mais c'est interdit! (Está prohibido). Como podéis imaginar él no la hizo mucho caso que digamos, y de ahí el nombre del perfume… “el prohibido”.


La época de Givenchy fue la de mejores relaciones, además, entre Francia y Estados Unidos, durante el gobierno de Kennedy. Uno de los motivos fue que durante su primera visita a los franceses, Jackie eligió un vestido del modisto para la visita oficial, y aquello se vio como algo mucho más allá del propio refinamiento estético de la dama, más como un reconocimiento a la supremacía francesa, al menos en el campo de la costura y la moda.

Y con Givenchy, nos despedimos, y se despidió Lola Gavarrón de nosotros. No sin antes ponernos de manifiesto que los años 50 fueron tan brillantes en la moda, que hay una continua nostalgia hacia esta época, tanto, que ahora mismo la estamos reviviendo con casi la totalidad de las colecciones de invierno de las grandes casas. Para muestra, un botón…

CAMPAÑAS LV Y PRADA A/W 2010




Espero hayáis disfrutado.

(*)Tras abandonar su carrera como geógrafa, Gavarrón se centró en el estudio tanto de la forma como de la estética e historia de la moda. Ha colaborado con numerosas revistas y ha publicado varios libros, como Piel de ángel (1982) o La mística de la moda (1989) que resultó finalista del prestigioso premio Anagrama de Ensayo.


Para ver más fotografías de la época os recomiendo: http://myvintagevogue.com/

4 comentarios :

becariadelamoda dijo...

¡Me ha encantado! Ha sido como estar en la clase ¡muchas gracias!

La verdad es que está muy bien recordar a los modistos de épocas anteriores de vez en cuando. Te ayuda a entender las colecciones actuales con tanto revival

¡Buen díaa!

Inés Cruz dijo...

Me alegro que te haya gustado... iré colgando más cosillas relacionadas con la moda.
Un beso

Lola Ruiz del Árbol dijo...

He disfrutado mucho con la lección de modistos!! estoy enganchadísima a tu blog, no lo dejes!!!

Inés Cruz dijo...

no lo dejo, lo prometo!!! gracias por los comentarios :)