martes, 5 de octubre de 2010

Ensayo sobre la ceguera o carambolas de borrachera

Me he dado cuenta de que la gente pasa por el mundo sin fijarse en NADA.

Hoy, por ejemplo, en la puerta de mi casa unos coches se veían extrañamente aparcados en la acera, tan extrañamente "aparcados" que pareciera que uno se hubiera estampado de forma violenta y a la deriva contra otros 3.

A pesar de la hora (6:45am), de la calle desierta, de los síntomas del brutal golpe en lugares colindantes, de la necesidad de tener que pasar por delante para coger el autobús, nadie ha reparado en tan brutal espectáculo. Nadie salvo un caballero que, al pensar que había un sitio, ha intentado aparcar en el hueco dejado por la carambola, hasta que se ha dado cuenta de lo que allí había.

Y digo yo que, a la vista de la foto, como que era obvio que algo había pasado... ¿no?


Por la tarde ya he podido enterarme del dilema: una señora, borracha como una cuba, se ha estampado primero con un mercedes (que ya no aparece en la foto) al que le ha arrancado todo el parachoques trasero, ha pasado por encima de la acera de la derecha del árbol, y se ha estampado con tanta fuerza contra la furgoneta gris, que ha dejado a los 3 coches de la fotografía en el estado en el que veis...

Lo peor es que la sujeta ha pretendido darse a la fuga... el problema ha sido que varios vecinos, alarmados por el estruendo, se han dado a la caza y captura y, amenazándola con fotos varias (es lo que tiene la tecnología y los móviles con cámara), han conseguido que confesara.

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