domingo, 2 de agosto de 2009

London Girl IX. Spitafields & Shopping

De nuevo, mañana de mercadillo, esta vez en la City, a Spitafields… otra recomendación del Zanganillo. Es un mercadillo diferente aún, si cabe, a los dos que visitamos ayer, con mucha más artesanía y creaciones de nuevos y jóvenes diseñadores. Aviso para navegantes: eso de que abre a las 9 es una milonga, más bien a las diez y media. A nosotras nos tocó hacer tiempo en un fantástico y original café de la plaza, León, un lugar donde el Mocca es fantástico, con virutas de chocolate negro del de verdad.

Ya inmersas en el mercadillo, encuentro una diadema de fieltro que me enamora, y un colgante retro que estuve a punto de comprar una vez por Internet y no lo hice por los gastos de envío… otra visita de éxito en Londres.

De ahí, como es pronto (el mercado es pequeño), marchamos a la zona de compras de verdad… jajajajaja. Cogemos Oxford desde Marble Arch, y bajamos por Bond en la que será una mañana exhaustiva de zapatos donde Sad Eyes será la auténtica protagonista. Zapateros del mundo: Beware!!!

Tras una comida rápida y tardía en una restaurante de comida rápida típico de aquí, nuestra próxima parada es Abercrombien & Fitch, parada obligatoria sí o sí. Mi amiga, que no conoce la marca (sí, es posible), queda absolutamente flipada por el entorno de discoteca-tienda que la rodea. Es impresionante, la verdad, y absolutamente overwhelming también. Los dependientes, estupendos, como siempre… quedo prendada de uno en espacial, un ojitos verdes que ronda la puerta, cerca justo del descamisado que hace las delicias de las quinceañeras en a puerta, y que se hace una foto con ellas por un módico precio. Qué negocio. Flipamos con los precios (no la recordaba tan cara, la verdad), y con la pareja de bailadores del piso de arriba…

De Abercromie a por Burlington Arcade (parada en Ladurée incluida… quién fuera Blair Waldorf!) hasta Picadilly. ¿Sabéis que este pasillo de tiendas data del s. XIX y aún conserva sus escaparates igual? Tiene incluso sus propios guardias de seguridad, los Burlington Vertéis, quienes vigilan que no corras, comas chicle os libres… très chic.

Picadilly a la izquierda, por Trafalgar Square hasta coger Regent Street de nuevo… pequeño desvío en la maravilla que es Carnaby St. Para volver a Regent hasta Oxford, a tiempo para el cierre de las tiendas. Como todavía es pronto (apenas han dado las seis), seguimos nuestra andanza pasito a pasito – cada vez más cansadas, eso sí – hasta Marble Arch, para acabar descansando cerca del Speakers Corner, en Hyde Park. Nso llama la tención la aglomeración de moros en la zona… de sus mujeres enfundadas en burkas negros asomando sólo los ojos. Hay uno que, subido a una farola, atrae multitudes. Habla en árabe, y no nos da muy buena espina, así que seguimos nuestro camino. Tenemos un objetivo: la Estatua de Meter Pan.

Los Kensington Gardens son divinos, con una fuente la mar de bucólica y un ambiente que pareciera salido de los cuadro del Romanticismo, llenos de bosques mágicos. El atardecer les da un precioso color, y creo que hemos hecho bien en pasarnos por aquí antes de que se acabe el día. La estatua de Meter Pan es fantástica… no pensé que tuviera tanto detalle. Hay hadas y niños perdidos, y animales… me recuerda a la obra del otro día, a mi cuento favorito, y no puedo sino sonreír.

La cena es una típica inglesa: Burger&Beers en The Court, un Pub de al lado de la resi. Cuando llegamos a la habitación no siento los pies, caigo sobre la almohada y… ZZZZzzzzZZZZzzz

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