martes, 3 de febrero de 2009

Diario de una obsesión

Llevaba tiempo sin pasarme… casi yo diría que desde la época de Harry Potter (qué tiempos, aquellos), y juro que esta vez intenté resistirme. No hice caso a todas aquellas amigas extranjeras que me decían que lo leyera. Ignoré los mensajes de recomendación que venían desde Canadá y Austria, entre otros lugares. Me resistí a pensar que una historia de vampiros pudiera tener semejante atractivo…

Cuan equivocada estaba.

Sábado 6 de Diciembre: En una doble sesión de cine surgida de la improvisación, acabo viendo “Crepúsculo” con la Opositora en un cine al lado de casa (ver crítica 7 de diciembre). Es el comienzo, y puedo sentirlo nacer mientras se desenvuelve el argumento. No wonder está siendo una de las películas más taquilleras del año… no es sólo por el protagonista (que para qué engañarnos, pálido y todo está tremendo), es la historia, el conflicto… para cuando salen los créditos yo ya tengo ganas de más. No pasará mucho tiempo (apenas un par de minutos, lo que tardo en llegar al autobús) hasta que decida que tengo que hacerme con el primer libro. Apenas un par de segundos más para decidir que paso de leerlo en español, quiero la versión original.

Domingo 7 de Diciembre: Navego ávida por las páginas de amazon.fr en busca de mi objetivo. No hace falta mucha búsqueda… con el estreno de la peli los libros se encuentran entre los más vendidos de estas fechas. Mi decisión de comprar sólo el primero flaquea un instante, y al siguiente tengo la saga completa en mi carrito de la compra. Será mejor que no nos andemos con tonterías… algo me dice que no me defraudarán.

Domingo 21 de Diciembre: Un paquete marrón fácilmente identificable me espera en la cama al llegar de mi semana de esquí. Me la he pasado entera lamentando que no llegaran antes, sobre todo cuanto tengo que pasarme todo el fin de semana con la pierna en alto en la terraza de las pistas. Frances Mayes tiene su punto… pero tengo tendencia a impacientarme con mis compras en la red.

La primera semana me devoro el primero, y entre las 2 siguientes, el segundo. Para mediados de enero iba por la mitad del tercero, algo retrasada sólo por la llegada de Indy a casa. El sábado me terminé el último, con algo de ansias y también pena, con el perro sentado entre mispiernas. Él tranquilo, yo absorta en una historia que ya se me escapaba entre los dedos.

Desde que abrí Twilight por la primera página apenas sí soy consciente de mis viajes en metro… paso de una estación a otra, de un vagón al siguiente sin levantar la vista de las páginas, absorta en la historia que se desenvuelve entre mis manos. Sólo cuando abro New Moon me doy cuenta de que he traspasado el ecuador, y que pronto no tendré nada que leer. Aun así paso las páginas con la misma avidez del primer día. Y se me pasan las horas. Y las páginas...

Y cuando me quiero dar cuenta, se ha acabado.

Lo confieso: soy lectora de Twilight... y me encanta.
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