miércoles, 25 de febrero de 2009

De camino a casa, de pronto, un escalofrío.
Una sensación de tristeza profunda... sin motivo.
Una certeza.
Una esperanza.
5 minutos después... la llamada.

Y mi paso que se detiene... como el tiempo. Un instante.
Tan repentino.
Tan inesperado.

Aprieto el paso, y camino deprisa.
Las lágrimas ganan la carrera en el ascensor.

Te echaremos de menos.
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