viernes, 2 de enero de 2009

Australia

Pues, bueno… como ya he dicho antes, ayer fui al cine a ver Australia.

Primera impresión: la película es laaaaaaaaaaaaarga, laaaaaaaaaaaarga. Como un día sin pan.

No me disgustó, pero tampoco me entusiasmó. Como ya digo, algo larga, y en algunos casos, vaga, como con poco contenido. Encima, el parecido con Pearl Harbour era tal, que a veces dudabas si algunas escenas eran las mismas.

Argumento: En el norte de Australia, justo al comienzo de la II Guerra Mundial, una aristócrata inglesa hereda una propiedad para la cría de ganado vacuno en Maryland. Cuando el dueño del 99% de las tierras para el mismo fin se le pone en la cabeza quedarse con la propiedad, la susodicha decide unir fuerzas con un vaquero cochambroso y algo vulgarote para conducir a sus 1500 cabezas de ganado hasta el puerto, atravesando una vasta cantidad de terreno para conseguirlo. El argumento lo completan una historia de amor a la antigua usanza (aquí uno de los parecidos con PH), y otra sobre un niño mestizo que pondrá de manifiesto la terrible historia de la Generación Perdida australiana. Todo ello, con la Guerra de fondo (cuyo culmen se produce con el bombardeo de Darwin por las tropas japonesas que meses antes bombardearon Hawai) forma la película de Australia, 3 horas y pico de largometraje.

Crítica: Mmmm, lo dicho. No me disgusta, pero no me convence. A ratos la historia se hace algo espesa y hueca. El niño narrador me puso nerviosa en más de una ocasión… y la falta de acción convierte la película en un poco dura de digerir. De los poderes sobrenaturales, ya ni hablo.

Otra de las cosas más lamentables de la película fue el tema de destrozar, y digo DESTROZAR la canción de Somewhere over the Rainbow, que aparece como un personaje más en el largometraje. Ya puedo ver a todos los responsables de esa gran película que es "El mago de Oz", retorciéndose en sus tumbas ante el uso canalla que se hace de su trabajo.

Nicole Kidman está tremendamente fea. Yo no sé quién le ha dicho a esta buena mujer que está mona en plan muñequita de porcelana. Venía de ver en casa El Pacificador y, la diferencia era tan alarmante, que toda la peli me la pasé asqueada cada vez que la susodicha aparecía en pantalla.

También aparece Hugh Jackman enseñando mucho cacho y poniendo muchas posturitas, algo que sin duda, sobra que te las pelas.

En definitiva… pobre.
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