viernes, 24 de octubre de 2008

Discurseando...

Excelentísimo Vicerrector, estimadas autoridades académicas, compañeros insiders y demás invitados: Ni Hao, jao shiaú (hola, buenas tardes).

Sería imposible resumir en cinco minutos todo lo que vivimos durante el programa Inside Beijing- Shanghai, pero vamos a intentar transmitiros aquello que más nos ha marcado. Sin lugar a duda ésta ha sido una experiencia excepcional e irrepetible para todos nosotros.

Es un placer para Clara y para mí poder dar este discurso en representación de nuestros compañeros los Xinitos. Siempre he sido de la creencia de que viajar es una de las mejores maneras de aprender, pero cuando se viaja a un país tan distinto al nuestro, con una cultura diametralmente opuesta, el aprendizaje es mucho mayor. Máxime cuando se comparte tan peculiar experiencia con un grupo tan genial de gente… y tan variopinto – Clara y yo somos la muestra - ¿Verdad?

Verdad, pero gracias a este viaje ahora todos tenemos algo en común. Juntos hemos vivido un montón de experiencias dignas de contar. Cuando aterrizamos en China hasta pedir una botella de agua era una odisea! Más de uno desempolvamos nuestras habilidades con el pictionary y el juego de las películas para hacernos entender. Menos mal que pronto nos hicimos con el vocabulario básico, y unas magnificas guías, y la cosa fue a mejor. Tan a mejor, que pronto las compras y la negociación de precios no tuvieron ningún secreto para nosotros. Más de uno que yo conozco se hizo un total experto, y grandes maletas llegaron a España.

Y tanto, menuda expertise. Pero no os vayáis a pensar, no todo fue comprar y comer… también tuvimos nuestras jornadas de visitas a empresas, y nuestras conferencias sobre política y economía china, que para eso íbamos al curso. La verdad es que fue bastante completo, y muy interesante. Por una parte, las visitas a empresas nos sirvieron para conocer cómo se desenvuelven y evolucionan empresas españolas e internacionales en territorio chino. También para ampliar nuestro punto de vista sobre la situación actual del país gracias a discursos como el de el director general de Gamesa en China cuya experiencia nos sirvió para tener una visión más amable del país.

Al ser China un país con una realidad compleja fueron también de agradecer las clases sobre historia, política, medio-ambiente y empresariales. Hoy día y gracias al Sr. Moses todos intuimos un poco mejor el papel del gobierno chino y hasta dónde llega su poder. Y es que no podemos olvidar que aún que se diga que China es un país desarrollado, se trata de un régimen comunista que se está intentando abrir al capitalismo y esa es una de sus principales peculiaridades. Por ello resulta tan interesante ver cómo empresas europeas se adaptan a este sistema económico.

Pero no sólo fuimos estudiantes en China, sino también turistas. Todos sufrimos un shock cultural al llegar allí, lo que no nos frenó a la hora de probar nuevas experiencias (cata de escorpiones incluida). Y con el dominio que tenemos de los palillos… ¡ningún plato se nos resiste!

Nos resulta inevitable mencionar los contrastes que vimos durante nuestra estancia. Numerosas fueron las ocasiones en las que de un lado de la calle había un majestuoso edificio de estilo ultra modernista y al otro lado un montón de casas bajas que carecían de agua potable y electricidad. Estos contrastes se hicieron aún más visibles con la preparación de los JJ.OO. Si bien se ha dicho en la prensa que todo lo que rodeaba a los Juegos no era más que una fachada y que el problema de fondo persiste; nosotros, con una visión un poco más esperanzadora, contamos con que los progresos comenzados con ellos no se paren y sólo sean el comienzo de un cambio hacia una China más libre y más abierta.

Como veis, hemos aprendido muchas cosas, y queremos agradecérselo a todos los que de una u otra manera han hecho posible que hayamos vivido una experiencia así, y a todas aquellas personas que trabajan todos los días porque existan Programas como los Inside.

En primer lugar, y por motivos obvios, queremos dar las gracias a Álvaro Lozano por la organización previa y durante el viaje. Por ser uno de los elementos clave de que estos programas sigan vivos y mejorando año tras año. Sin ti, no hubiera sido posible… y que conste que todavía echamos de menos que nos digas qué ponernos por las mañanas.

Gracias también a Inés Fernández, que entre otras cosas me acompañó en la aventura de ir a un hospital en China. He de decir que quedé gratamente sorprendida y mis compañeros muy aliviados al saber que los previsibles problemas de comunicación al final no lo fueron tanto, y a pesar de la distancia, me sentí tratada como en casa.

También debemos de mostrar agradecimiento a la Universidad y en especial al vicerrector Miguel Juárez, que con la organización y patrocinio de este tipo de iniciativas procura siempre mantenerse a la cabeza en lo que a educación se refiere. Gracias por poner a nuestro alcance viajes como éstos, que contribuyen a nuestro aprendizaje de una manera distinta a las tradicionales clases, animándonos a continuar con el espíritu emprendedor que en ellas recogemos.

Tampoco podemos olvidar a nuestros padres, que siempre se esfuerzan para que nuestras vidas sean excepcionales y se armaron de valor al mandarnos a un país tan lejano como es China.

Por último, no podemos bajarnos del estrado sin hacer una mención especial a todos los Xinitos. 24 personas geniales con las que hemos compartido todo tipo de historias divertidas, muchos Long Islands, conferencias, la importancia del “guanxi”, aeropuertos, empresas, surrealistas viajes en taxis suicidas... y demás.

En conclusión: no dejéis que la distancia y el tiempo os hagan olvidar todo lo aprendido en China. Recordad que hemos sido muy afortunados al poder experimentar China tan de cerca. Formad vuestra propia opinión con todo aquello que hemos visto y oído. El Inside nos ha brindado la posibilidad de vivir todo eso, y aprender de ello. Sería muy injusto que ahora lo desaprovecháramos.

Así pues, Xie, Xie… muchas gracias a todos.

Y ahora “¡a liarla! ¡A liarla! ¡Que luego todo son prisas!”

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