domingo, 22 de junio de 2008

Sex & The City


Vengo de ver la película más esperada del año para las acérrimas fans como yo: Sexo en Nueva York, la Película, y madre mía… ¡¡me ha encantado!! Nota especial para las compañías: Mi padre (fan secreto de la película, mal que le cueste reconocerlo), mi madre y la que algún día puede que sea mi futura cuñada. De mi hermano ni rastro, que es un señor. Con endosarnos a la novia le valía. Qué tío.

Esta vez no pienso atreverme a buscar críticas profesionales con las que dar algo de seriedad a mi propia crítica, más que nada porque lo que he oído me ha parecido totalmente irrisorio. Todos aquellos críticos cinematográficos que fueron a ver la película buscando un gran argumento, una obra maestra, o algo parecido… desde luego, se equivocaron rotundamente de sala. Seamos serios: la película es lo que es, un capítulo muy largo de la exitosa seria con la que hacer las delicias de los ávidos fans que, como yo, nos quedamos con ganas de conocer el desenlace de la historia entre Mr. Big y Carrie. Es como ver un maratón de la serie, ni más, ni menos. Algo que a mí me da de sobra, desde luego.

Quedé extasiada por los vestidos, maravillada por las vistas, y morí de envidia por la vida de estas mujeres que, desde que me enganché a la serie, tienen la asombrosa capacidad de hacerme soñar. Soñar con una vida de lujos, de vestidos de diseño, brunchs en el UES (Upper East Side, para los no iniciados) y carreras enfundada en unos fabulosos Manolos sin perder un ápice de Glamour. Disfruté como una auténtica enana… en serio, y eso que fui a ver la serie en español, que pierde una barbaridad una vez has oído a las chicas en su lengua original. Más de uno a mi alrededor quedó sorprendido de mi capacidad de nombrar diseñadores con un atisbo de tela, antes de que las propias protagonistas mentaran su nombre. Frikismos de una. Me sigue fascinando Samantha, mi preferida con diferencia. Me sigo pareciendo a Carrie (aunque sin esa locura al vestir… que a veces es mucha, otras tantas es envidiable). Sigo adorando a Smith (ya no quedan chicos como él en el mundo -si es que alguna vez existieron – supermodelos, sensibles, inteligentes…) y muriéndome por los huesos de Mr. Big. Seguiría casandome con Harry. Pero, sorprendentemente, la gran sorpresa de la peli fueron Charlotte y Miranda. La una porque consiguió que aguantara las 2 horas de peli sin querer matarla (gran, gran sorpresa), la otra porque me decepcionó enormemente con su actitud.

Una delicia para una fashion victim frustrada como yo.

Y esta tarde juega España… los malditos cuartos. ¿Pasaremos esta vez? Algo me dice que sí.

Podemos… PodemosPODEMOS
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