sábado, 21 de junio de 2008

Reencuentros y retoques...

Ayer, que con el cansancio se me fue el santo al cielo, y más bien poco me apetecía sentarme ante el ordenador cuando llegué a casa, no conté que me fui a comer con la long-time-no-see de Belle. Llegué tarde (por una vez fui yo) por encargos de última hora que acabé por llevarme a casa durante el finde. Pero llegué, y tras una breve comida (en la que yo no comí) con ella y su +1, nos dimos un voltio por la zona del Moda Shopping y Nuevos Ministerios.

Más que nada, fue una puesta al día. A mí, siendo completamente sincera como procuro ser aquí, me supo a poco. De un tiempo a esta parte siento como la distancia entre ella y yo se estira y se estira. Still near… it’s not what it used to be. Hubo un tiempo en que esta situación me cabreó. El cabreo pasó a la resignación y ahora… supongo que lo mejor sería llamarlo nostalgia. Sorprendida no estoy, que conste… pero la cosa ya no es como antes y eso se nota. Yo lo noto, al menos. Ella ya no lo sé. Su forma de actuar en general me dice que no, pero determinados detalles gritan lo contrario. Cansada de intentarlo, de pegarme siempre contra la misma pared, esta vez soy yo la que decido levantar la pared. Es increíble como cambia la vida. Sí, sí… ya sé que es una frase muy manida en este blog, pero es que últimamente es la sentencia que más se repite en mis días. En fin… el cambio es el motor del mundo.

Esta mañana he ido a la pelu y me he hecho un retoque. Se acercan las fechas de China y a medida que avance el tiempo, quedará menos para que me vaya, y también para dedicar a menesteres que no estén directamente relacionados con el viaje. Así que hay que aprovechar. Como siemrpe, muy guapa me han dejado. Me sigue sorprendiendo y llamando la atención la fe que tiene en mí, y en mis futuros triunfos. Nada me haría más ilusión que fuera cierto… pero no deja de ser desconcertante.
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