sábado, 31 de mayo de 2008

Sábados feriados...

Mañana de sábado soleada, para variar de estos días de intensas lluvias que han conseguido que hasta BCN deje de necesitar el trasvase…

Mañana de feria también, de Feria del Libro. Y ganas… muchísimas. Llevaba 5 años sin ir… desde que empecé la carrera y junio era sinónimo de encierro, codos, agua, aburrimiento y estudio, mucho estudio. Sad Eyes me lo propuso ayer, y ciertamente no pude negarme. Además, entre unas cosas y otras, sus viajes sobre todo, hacía siglos que no nos veíamos… y había que estrechar lazos.

Muchos libros ella, uno sólo yo, “El arte de la guerra”, el clásico de Sun Tzu. Una, que tiene que ambientarse para el viaje… paseo agradable, charla agradable, unos regalitos ideales que me trajo Sad Eyes (un dedal di Como y una pulserita griega contra el mal de ojo) de sus múltiples viajes.

Por la tarde, más feria, esta vez de San Isidro, que una tiene su vena taurina. Todavía recuerdo esos bonitos tiempos de infancia en los que disfrazaba a mi hermano con una diadema con cuernos de toro y lo toreaba en el salón… ¡Qué recuerdos! Preciosa corrida, sorprendente también y algo accidentada, que nos abrió el apetito a mi family y a mí en materia de tapas. Y hubiera sido mi tercera feria del día de no ser porque la cola de entrada a la Feria de la Tapa daba dos vueltas al Palacio de los Deportes…

Pero como no todo son malas noticias, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y que mi amado progenitor andaba a la caza y captura de un regalito para una de sus compañeras, acabamos en el Tous de El Corte, y acabamos comprando. Es lo malo (y lo bueno) que tiene que den rienda suelta a tu consejo y creatividad, que acabas recomendando lo que tú quieres, descubriendo nuevas versiones de lo que querías y, en fin, comprando. El anillo de dedo índice gordote de azabache que llevaba meses deseando, al final pasó a ser comprado, pero de cuarzo rosa, que me cautivó mucho más nada más verlo. No sabéis qué rebonico que es… de la nueva colección y todo, una pasada como queda, sencillo a la par que elegante.

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