domingo, 6 de abril de 2008

Cambios de estación...

Teniendo en cuenta la última semana, las fechas en las que estamos, y aprovechando que hoy no íbamos a ir al RACE, a mi santa madre le ha dado la vena de la ordenación, y se ensarzado en una ardua lucha con mi armario. Os lo prometo, odio hacer el cambio de ropa... con lo fácil que sería tener un armario de invierno y otro de verano...

En fin. Toda la mañana, nos ha llevado la causa. Lo peor es que este año mi madre me había dicho que tocaba tirar ropa... y según ha sido la cara que me ha puesto, lo único que he conseguido de la negociación ha sido que me dejara tomarme un cafelito antes. Pero poco más. 4 horas después, mis zapatos de invierno han dejado lugar a las tropecientas sandalias y n-mil alpargatas que habitan los recovecos de mi armario; las mangas largas y los jersey de cuello vuelto a las camisetas, camisinas, y falditas varias. Un azote de color también ha parecido apoderarse del fondo de armario... pero mañana a llover. A diluviar incluso. Cabe también mencionar una considerable pila de ropa para lavar (mi madre temblaba, y yo sonreía ante tan cruel venganza), y otra pila similar de ropa que se irá directa a la parroquia. De algo tiene que servir tener una madre obsesa con los cuidados de la ropa, que parece que esté como el primer día años después.

Anoche cené en casa de la Sevillana, para alegría de mi paladar y regocijo de mi estómago. Querida, riquisísimo pollo al curry. Excelente compañía también. Noche de niñas: noche de confidencias, de hablar de chicos, de risitas flojas, y de Gossip Girl. Cuidado que engancha.

You know you love me,
XO XO

Agnes.

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