sábado, 1 de marzo de 2008

De comprichuelas por Las Rozas

Mmmmm hoy estoy super contenta. Quizás sea por el tiempo, que por fin mejora y llega esa maravillosa temperatura en la que puedo sacar una de mis prendas favoritas... el blazer.

O quizás sea también que esta mañana me he ido con mis papis a Las Rozas Village (que ya había ganas después de que hace más de un año PPerra y yo lo estudiáramos para un trabajo de clase), y he comprado dos cosas que ardo en ganas de estrenar. Jijiji... menuda soy.

La primera compra, es sin duda mi favorita. Más que nada por su atemporalidad y su fácil combinación. Se trata de una chaqueta estilo Chanel pero de Burberry London, en azul marino con cuadros en blanco y una pequeña línea negra, casi imperceptible. Es de tweed, manga 3/4, y lo que es mejor: talla muestrario. Ya me la estoy imaginando, con unos vaqueros oscuros, camiseta blanca y perlas... totally IT. Totally Gossip Girl... simply gorgeous. También me recuerda un poco al rollo que se marcó Anne Hathaway en Devil wears Prada cuya foto os he puesto... esa sería una posible segunda combinación, con falda.

Cuando la he visto abandonadita entre las prendas de hombre casi me da un telele... allí solita, la pobre. Y encima, cuando me la he probado (a pesar de que gritaba "talla muestrario", y de que todos sabemos que eso significa talla raquítica) y he visto que me servía, simplemente y en silencio, con una sonrisa de oreja a oreja, me he dirigido a la caja a pagarla. Lástima que las muy rancias de la tienda me hayan puesto una cutre bolsa de papel marrón... un auténtico atentado contra la prenda que portaba. Yo siempre digo que ya que una se gasta el dinero, qué menos que se note: que te pongan una de esas fabulosas bolsas de cartón satinado que grite Burberry... pero parece queesta vez nada.

En fin... sigamos, sigamos.

La segunda compra, unos zapatos peep toe (con el dedo abierto, para los no entendidos) de Cristina Castañer, con plataforma de madera y en color beige-crudo que son un primor. Y que además, son el colmo de la elegancia. Dudaba entre pillármelas de alpargata, o las que al final me llevé, pero aposté por la practicidad. También es cierto que el verano pasado, en NY, cuanso estuve presa de mi crisis sin maleta, me compré unas alpagatas de plataforma muy parecidas (casi idénticas) a la otra opción que barajaba, con lo que realmente la elección no era tal. Siendo totalmente sincera, supongo que debería reconocer que me hubiera llevado tropecientas alpargatas... pero una vez más, mi bolsillo no acompaña, como tampoco el espacio en mi armario.

En fin... que me ha encantado la visita, cómo no.

Esta tarde, reposo y abstinencia en casa, que tengo que terminar la CAERI-newsletter con la que tanto he dado la brasa a los fellow Insiders. Tampoco debería descuidar lo de la cena del fund-raising...


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