domingo, 3 de febrero de 2008

Por el camino alfombrado en verde


Antes de irme a la camita, que mañana tengo madrugón para irme a Bilbao, y con las imágenes fresquitas fresquitas de la alfombra verde de los prmios Goya, os regalo mi humilde crítica sobre ésta, nuestra pasarela de celebrities particular. Como el patio de mi casa...

Si hubiera un Goya a la mejor vestida, Goya Toledo se lo hubiera llevado, sin duda alguna. Llevaba un vestido en tonos humo y plata de escote sugerente y líneas de extrema elegancia de la colección de Alta Costura Otoño-Invierno 2007-2008 de Elie Saab, un dios libanés de la costura a quien como Valentino, Armani y De la Renta, he prometido adorar. Iba preciosa, con el pelo suelto, sin mucho adorno (el vestido era suficiente), completaba su look con un bolso cartera de Loewe y joyas de Chaumet. Simplemente perfecta. De quitá er sentío...


Belén Rueda, quien todo sea dicho, no es santa de mi devoción, tampoco se quedó corta. Al César lo que es del César, y esta señorita dio una lección de lo que es Elegancia con E mayúscula con un diseño espectacular, palabra de honor y cola, en color rojo oscuro, de Carolina Herrera de la colección New York que la sentaba como un guante, y un bolso firmado por CH, también. A mí me dejó sin aliento, qué queréis que os diga...


Nada que ver con la Señorita Pataki, quien parecía un palito de merengue en un vestido de Versace color maquillaje, escote tris tras (por delante y por detrás, lo ves y lo verás) y mangas abullonadas que a mí, particularmente, me pareció un poco inadecuado y cuyo único objetivo era la provocación (¿no os habéis fijado que es la única en posar siempre enseñando el culo?). No me gustó su maquillaje, que le escondía los preciosos ojos que tiene, ni el peinado, que parecía una ensaimada. Por favor, que alguien haga un favor a esta chica y rapte a su estilista, la encierre y tire la llave al agujero de la capa de ozono.



Más mujeres bellas, que las hubo a porrillo. De mis favoritas, sin duda alguna, y que nunca, nunca me defrauda, Silvia Abascal, con un un vestido de larga cola color beige del diseñador italiano Roberto Cavalli. A resaltar su espectacular y original espalda cruzada, desde donde sale la larga cola... con el peinado, y los complementos, segunda en mi ranking por debajo de Goya y encima de Rueda. Esta chica... es una apuesta segura.

Mónica Cruz, de negro con un vestido de Dolce&Gabanna, también se nos coló en la lista de las más guapas. Parece que la chica aprende, y deprisa. Os cansaréis de oirme decir que me gusta mucho más que su hermana Pe (a otra a la que las alfombras se le dan de miedo, por muy gorda que me caiga). Habrá que seguirle la pista.

Maribel Verdú, fiel a su estilismo (lleva la raya en medio y los ojos ahumados como muchas quisieran), lució guapísima, aunque su elección no fuera de mis preferidas (que una cosa no está reñida con la otra). Su recepción del premio, la mejor, sin duda. Las hay que dan lecciones de educación y saber estar sin proponérselo siquiera. Su vestido, un espectacular diseño de Alberta Ferretti, muy original, en tono plateado viejo y tirante asimétrico, llevaba incorporadas unas incrustraciones retorcidas, a modo de ornamentación, muy llamativas, estilo diosa griega, que es una corriente que está teniendo mucho éxito.

Natalia Verbeke iba guapísima con un diseño muy ajustado, palabra de honor y falda abullonada, de Dolce&Gabbana también. Un vestido diferente al de Belén, pero no menos espectacular que le quedaba fenomenal. Como a Blanca Portillo el suyo de David Delfín de rayas blanco y negro, tipo carcelario, muy típico del diseñador. Muy original y con el pelo recogido, era un modelo apropiado para ella. Porque, ésta, señores, es una de las premisas fundamentales: escoger no sólo un vestido bonito y espectacular, secillo a la par que legante, sino que vaya con nosotras. Tomen nota, algunas señoritas, que no estaría demás.

En los chicos, en cambio, la cosa no estuvo para nada reñida, sobre todo porque daba pena verlos (aunque alguna excepción hubo, gracias a dios, que nos alegró la noche a las damas). Poca elegancia, poquísima, y menos clase. Mensaje para el Señor Goyarizado... ¡¡qué narices!! ALBERTO SAN JUAN: su discurso de agradecimiento fue totalmente inoportuno, y fuera de lugar, además de maleducado y grotesco. La próxima vez, escuche mi consejo. Suba, sonría, recoja su premio, y de las gracias. Puede, incluso, echar una lagrimita si quiere, pero nada más. A ver cuándo aprendemos a dejar la política y la controversia, las mamarrachadas también, en el asiento, y demostramos algo de savoir faire.

Si es que... ya se sabe. Los hay quienes lo intentan...
Y los que lo consiguen.

*Gracias a Trendencias por las fotografías y por las referencias a colecciones y demás detalles fashion. Por el refrait que os he hecho. Si os sirve de consuelo, os leo, siempre.

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