sábado, 19 de enero de 2008

Los crímenes de Oxford

Anoche me fui con la Señá Leo y Gon Law&BA al cine a ver "Los crímenes de Oxford". Que tenía yo ganas de verla... más que nada, porque una servidora vivió en tan entrañable ciudad allende los tiempos (un mesecito con una familia encantadora, de la que guardo bárbaros recuerdos).

La peli, me gustó. Es entretenida y te mantiene pendiente a lo largo de la historia. Además, procura alimentar la curiosidad del espectador y estimular su ingenio, lo cual no suele ser muy habitual en los tiempos que corren... y es de agradecer que los personajes mantengan diálogos más allá de los manidos recursos de las pelis españolas filosofando de vez en cuando, y manteniendo inteligentes intercambios dialécticos. La película es española, no obstante, y tiene su regalito sexual finamente envuelto en la piel de La Srta Watling, a quien aprovecho la ocasión para alabar. Me gusta ella, su música (debo de ser de los escasos seguidores de Marlango, pero es que la voz de esta chica, simplemente, me relaja hasta noveles insospechados), y su actuación en esta película, salvo por lo ya mencionado.

No es buena película... tampoco vamos a pasarnos. Es entretenida, simplemente, y al menos no te hace desear no haberte gastado una fortuna en el cine, lo que no es moco de pavo. Salvo por John Hurt (que se come a sus compañeros de reparto con patatas, vino y postre), los actores... ni fú, ni fá. Alguno bastante repelusín, y el bendito Elijah, que si fuera por mí no lo elegiría ni para viajar en el metro, en el vagón contiguo. Esos ojos... me matan... que alguin me explique, por favor, como semejante adefesio pilla con todas las mujeres que aparecen en el largometraje. Y pillar seriamente, por si fuera poco... lo más inverosímil de la película, sin duda alguna.

De mano de Yahoo! movies, os ofrezco la parte más "oficial" de la recomendación, como ya es habitual:

Sinopsis:

Una anciana aparece asesinada en el salón de su casa a las afueras de Oxford. Su cuerpo es descubierto por dos hombres que en ese momento se encuentran por primera vez: Arthur Seldom, prestigioso profesor de Lógica, y Martin, un joven estudiante americano recién llegado a la universidad con la intención de que el famoso profesor dirija su tesis doctoral.

La muerte de la anciana no es sino el primero de una serie de asesinatos con inquietantes puntos en común. Son crímenes casi imperceptibles, que podrían incluso pasar por muertes naturales si no fuera porque cada uno de ellos viene acompañado de un mensaje: una imagen, un signo diferente en cada ocasión que, muerte a muerte, va dando forma a una serie cuya lógica deberán descifrar los protagonistas.

Recorrer ese camino supondrá poner a prueba no solo las convicciones matemáticas sino la propia forma de entender el mundo del profesor y del alumno ¿Podemos conocer la realidad? ¿Es posible alcanzar la verdad?


Y aquí, la página oficial.

Y aquí, los hilarantes comentarios del Señor de La Iglesia, en su blog oficial de la pinícula.

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