miércoles, 21 de noviembre de 2007

Encuentros en la tercera fase...

Esta mañana me he ido de comprichuelas. Es lo que tiene el ocio, ya sabéis, que a una le da por entretenerse y, en este caso, irse de compras. Más que nada porque estamos en esa época del mes en la que salen las revistas (y ya sabéis que es mi vicio (in)confesable) y porque se me habían antojado unos pendientes que había visto y que tenía que tener en mi poder. Se los vi en mi nueva adicción (la serie de Ugly Betty) a la gloriosa Wilhemina Slater y decidí que tenía que tenerlos -porque además, son uno de los must-have de esta temporada- : unos aros plateados con brilli-brilli monisísimos... aquí a la izquierda, para quien quera hacerse una pretty idea.


El caso es que iba yo por la calle, tan contenta con el fresquito que hacía caminando hacia la tienda, cuando tuve un encuentro... sorprendente, cuanto menos. Ahí, con su loden azul y su falsa sonrisita, estaba mi (gracias a Dios) Ex-profesor de Fiscal. Sí, el que me suspendió en 4 ocasiones con notas que oscilaban entre el 4'6 y el 4'9 (éste en la 3ª convocatoria). Tan campante. Así que yo, que soy una chica muuuy educada, fui y le saludé. Tan campante.


Tolonterías corteses varias, qué tal esto; qué tal lo otro; ¿qué hace usted por aquí? pues ya ve, de compras; ¿cómo es que está usted en paro? pues ya ve; y... la que ha sido sin duda alguna la conversación más surrealista del mes:


Ex-Prof.: Vi su último examen. (El que corrigió el Tribunal, a saber, 3 profesores diferentes de fiscal)
Agnes: ¿Ah sí?
Ex-Prof., enfundado él en una estupendísima sonrisa enseñando todos los dientes, abrazadito cual colegiala a sus carpetitas: Sí. Y la verdad, su primer examen fue mejor. El último no ha sido de los mejores.
Agnes, enfundándose una sonrisa no menos estupenda que él y tiñendo sus palabras de una ironía bárbara: Pues, curiosamente, es en el que mejor nota he sacado (un 6'5, para los que no lo sepáis)
Ex-Prof.: Touché.


Cuando vi la cara que se le quedó, me quedé más ancha que larga. Os lo juro... le tenía unas ganas tremendas. ¿Qué narices quería que le dijera? jajaajajajaja.


En fin. Que más cortesía, algo más de conversación intrascendente... y yo a por mis pendientes, que después de todo, a eso es a lo que yo iba.

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