sábado, 9 de junio de 2007

Descansando en sábado...

¡¡¡A la porra con la ranciedad y la sosez!!!
Vamos a ver… es que no me entra en la cabeza como algunos no van a su propia fiesta de graduación porque dicen que es caro… ¡¡hombre ya!! Uno sólo se gradúa una vez en la vida (2 si es lo suficientemente imbécil como para apuntarse a dos carreras, como una servidora, y ni siquiera) así que… comentarios como ése me parecen de una insulsez y tontería bárbaras. Y lo siento por el que pueda darse por aludido y se ofenda. Bueno, la verdad es que no lo siento tanto…

Para los que sí os hayáis animado… enhorabuena, prometo que por mi parte sólo encontraréis buen rollo, disfrute máximo y desfase… ¡¡viva la vida!!. Id guapos, que las galas sientan a cualquiera que no veas, y los chicos con traje ganan una barbaridad… Yo ya tengo modeli y voy a ir remona (como si no lo fuera siempre… jajajajajaja)… sólo me queda decidir los patucos, y sabéis que eso no será problema…

Ayer fue mi último examen de ITM, penúltimo si apruebo todo y el día 21 me dan permiso para hacer el de métodos. Así que, después de la alegría que supone la despreocupación y el hecho de que el examen me salió bastante bien (y una cañita fantástica que tomé anoche en buena compañía con la Barbie Aviación y mi tocaya, Gon y otros chicos ITMBOM), he decidido celebrarlo tomándome el finde libre. Que me lo merezco.

¿Y que es lo primero que he hecho en mi finde libre? Pues tá claro… irme de comprichuelas, que falta me hacía. Pero bueno, eso ha sido por la tarde, y por la mañana también han pasado cosillas, así que, empecemos por los principios, que luego se nos caen los tejados si no tenemos nada con lo que sujetarlos.

Esta mañana, mientras mis papis se iban a hacer la compra para luego recogerme y sacarme a pasear, y justo en el momento en que una servidora se ponía a lavarse los pelos, héte aquí que llaman al teléfono. Os juro que no lo comprendo, pero es matemático, momento que pongo el pie en la ducha, momento que suena el dichoso aparato. El otro día me pasó igual… llamaron mi tía y dos amigas, y yo siempre con la misma excusa “Oye, te llamo ahora, que me estaba duchando”. Menos mal que ahora estoy precavida y me llevo el inalámbrico al baño, que correr por los pasillos enfundada en mi albornoz pues como que no es muy divertido. Pero a lo que iba. Que suena el teléfono… y yo con los pelos chorreando. Mi agente de viajes Jose, un encanto de chaval sanitario de mañana, agente por la tarde (y no precisamente Colombo) que me está llevando lo del vuelo a New York. Mil disculpas… me llamará en 10 minutos.

Y así fue. Resulta que el vuelo extra barato que tenía reservado ya no es tan barato (ha subido 400€ y como que va a ser que no) por una tontería de nada de una amenaza de bomba en el aeropuerto que no fue más que eso, un susto de nada. Estos americanos… de todo hacen un mundo. Total, que hay buscar alternativas. De 700€ vuelo directo a JFK, he pasado a uno de 845 con escala en London (que no es que me importe demasiado, pero bueno, ya hay que pararse) y llegada a Neward. Ayssssss ¡¡ qué enredo!!! Pero bueno, nada hay que le podamos hacer, salvo resignación. Así que, en esas estoy.

¾ de hora más tarde, que la llamada de Jose dio para un rato, mis papis y yo salimos de mi casa, yo con una melena de leona que ni os podéis imaginar (porque eso es lo que tiene dejarse secar el pelo al aire, que tienes el privilegio de take a look at my wild side). Como ya era tarde, las compras de mañana quedaban descartadas, pero de todos modos hicimos una parada estratégica en una librería inglesa que han abierto nueva en Goya y donde yo tenía que reservar el nuevo libro de Harry Potter. Soy una fan y no puedo permitir que llegue el 21 de junio y yo me quede sin libro… para colmo voy y me entero de que la librería en cuestión va a organizar un guateque el día 20 a la 1 de la madrugada (medianoche en London, UK) – bueno, 21 - que es cuando sale el libro, y se van a disfrazar y dar un piscolabis para celebrarlo. Sobra decir que me dejaré caer…

Luego nos fuimos a comer. Por grandísima idea de mi amada progenitora, acabamos en Bazaar, sitio archiconocido en el ambiente hostelero madrileño por su excelente calidad-precio pero que yo nunca he tenido, había tenido, la suerte de catar, por aquello de que siempre que lo he intentado había una cola que llegaba a Tombuctú. Suerte hubo esta vez (sobre todo porque no eran ni las 2 cuando llegamos) y pudimos pasar y comer. Éxito total de público y crítica. No os cuento a qué me supo el postre “chocolatísimo” porque me desmayo sólo de la emoción de recordarlo….

A mi papi le dejamos que se volviera a casa, pero mi Santa Madre y yo nos fuimos derechitas a la Gran Vía a quemar las Visas, que para eso están. Tengo que ir arregladita a las visitas de NY y había que surtir el armario… balance final: un vestido camisero negro sensacional y con el que estoy divina, y muchas notas para las rebajas, donde pensamos arrasar. La pena es que con la chupa de agua que nos calló encima, pues hubo que volverse como las balas, y el resto de la tarde me la he pasado en casita descansando, que tampoco es mala cosa.
¿Y vuestro finde, qué tal?

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