domingo, 11 de febrero de 2007

De vuelta al mundo de los vivos...

Bueno, pues por petición de las masas (de Matiu, really), voy a actualizar éste, mi blog.

Ya estoy de vuelta en el mundo de los vivos, en el de los despreocupados sin exámenes. ¡¡Por fin!! Apenas me lo creo. El examen de ayer (el de conta), bien, gracias. Llegué más lejos de lo que nunca había llegado en un supuesto global así que… who knows? Lo mismo hasta apruebo, mire usted…


Mis amados progenitores tuvieron a bien recogerme en Goya después del examen para llevarme a hacer la compra al apasionante mundo del hipermercado. Hacedme caso: si queréis conservar vuestra salud e integridad físicas, NUNCA vayáis a un hipermercado en sábado por la mañana…. Qué estrés, vírgen santísima, qué estrés. Gente por todas partes, compradores alocados armados con carritos asesinos… en fin, para qué os voy a contar.

Después de comer y de un breve descanso, nos fuimos a pasar la tarde a casa de mi protocolaria tía, que había tenido a bien invitarnos. A parte de mis abuelos y mis primos, estaban mis sobrinos, así que ya véis qué bien lo debí pasar, aunque he de reconocer que esta vez consiguieron cansarme… os juro que desconozco qué tipo de hierba alocada se habían tomado de postre los nenes, porque estaban espídicos… jajajajaja. Pero en fin.

De vuelta a casa, a eso de las 8, adecentamiento de mi persona (los exámenes hacen estragos en la imagen de una), y cambio de ropa, que había planes. Estrené los que desde ayer son mis pantalones preferidos: unos pantalones negros caros, carísimos, que valen su precio en oro, porque sientan como si me los hubieran hecho a la medida. Entre los pantalones, y una camisa negra monísima que me había regalado mi madre la tarde anterior, iba yo dispuesta al levantamiento de pasiones, y algún silbidito me gané en el metro. Es que iba guapísima, leñe… contra lo obvio no se puede hacer nada…

Cenita copiosa con los amigos en Con 2 fogones (que recomiendo) y celebración del cumple de Richi, el ingeniero, que se jactaba de nueva chupa y nuevo jersey suavito que nos invitó (sólo a las niñas, eso sí) a sobar convenientemente. Recomendaba también, que no nos coartáramos ante el deseo irrefrenable, causado por el susodicho jersey, de abrazarle. Angelito.

Las tropas, algo cansadas (bueno, salvo honrosas excepeciones aprocecho la ocasión para decir que de "algo cansadas" nada, más bien una panda de yayus que, según tengo entendido, hace semanas que no se dan la vidorra. ¡¡¡¡Juventud!!!! hay que salir más, disfrutar de la vida y de la ciudad con más bares por persona del mundo. ¡¡Hay que vivir y bailar!!), nos abandonaron tras la cena, con lo que las tres mosqueteras (Belle, Lu y la que suscribe) dimos con nuestros cuerpos deseosos de juerga en Hoyo 19, mi nuevo garito de cabecera no sólo por la música, sino por e material allí habitante. Y héte aquí que nos encontramos con el B al completo, al menos la gente A del B, vamos, los repijos asquerosos. Porque sí, con excepción de mi tocalla Agnes, la del Cerro, la Golfista, mi queridísima Tati y Cía, no son nuestras personas favoritas de este mundo… con la cantidad de sitios que hay en Madrid, tenían que estar allí todos ellos… ¡qué incorrección la suya!

En fin. De paso le echamos un vistazo a Tom, la actual ½ naranja de Lu. Un chico encantador y de los que a Belle y a mí nos gustan, que andaba por allí con sus amigos. ¿Tendrá clones? Lu, querida, no lo sueltes...

Y bueno, eso fue todo. Muy bien para ser mi primer día de vuelta con los mortales. El finde que viene, más y mejor.

1 comentario :

Matiu dijo...

Bueno,bueno...está claro que me tengo que dar por aludido en tu crítica...sólo una pequeña correción,no soy un yayu (abueloooooooo!!!),más bien era que estaba fori fori de juego...

Pero el próximo fin de semana..."kiwi-melon,kiwi-melon",haremos algo útil y provechoso

Un beso!
PD:ya tienes ls fotos en tu correo.