miércoles, 31 de enero de 2007

Conclusiones al examen y otras cosillas...

Buenas a todos.

Con la cantidad de cosas que tuve que poner en marcha ayer en el trabajo, y hoy – todo sea dicho - no os conté qué tal me había salido mi primer y más temido examen, el de fiscal.

Vamos a ver. Objetivamente creo que está para aprobar. Claro, que también lo pensaba en alguna de las otras 4 ocasiones en que me había examinado…

En fin, aquí va el resumen:

El test. Hecatombe. En las 4 últimas veces que me he examinado el test era de respuesta múltiple con aciertos menos errores. Pues hete tú que este año no era de respuesta múltiple y yo pues… con la fuerza de la costumbre, to palante como los de Alicante, y lo hice como si fuera de respuesta múltiple. Dicen las malas lenguas que lo avisaron, pues yo no lo oí. La bueno es que tengo cada una de mis respuestas justificadas, así que, queda patente que me lo sé. Se lo dije al hombrecillo del Monopoli y me dijo que ya había hecho el examen y que me olvidara… qué fácil es hacerse el encontradizo cuando no se está ante la 5ª convocatoria. En fin…

La teoría, en términos generales, bien. Aunque se pasaron 3 pueblos con 2 de las 3 preguntas (ahí es nada). Clases de tributos y elementos de los mismos – a walk in the park – Incentivos de la Hacienda Pública para fomentar la inversión exterior e interior – que vienen a ser todas las deducciones, que son un puñadete – y, por último, y no por ello menos putada, la mejor de las preguntas, la omnipresente “incompatibilidades entre el ITP y el IVA", que esta vez tuvieron la gracia de preguntar con el siguiente enunciado: “Tributación indirecta de los bienes inmuebles”. Aquí callo mogollón de peña, ya os lo podéis imaginar. Yo, la clavé. Alguna ventaja tiene que tener haberse examinado 4 veces antes y que en todas y cada una de ellas hubiera aparecido la pregunta en cuestión. Cuestión de posibilidades. Ante la duda, la cascas en la pregunta que no sepas… por si acaso.

Y por último, la práctica. Salvo mi pequeña pelea habitual con los pagos a cuenta (que sigo sin comprender) y alguna duda en la prorrata, yo creo que bien. Al menos el examen estaba terminado y limpio, muestra de que algo sabes. Cuando los números te bailan tienden a haber más tachones y borrones de lo visualmente recomendable.

En fin, lo dicho, a ver qué tal.

Y ahora, a otra cosa, mariposa. Ayer recibí un correo muy curioso y la mar de interesante de la oficina de atención al consumidor del Servicio Postal Canadiense. Estos chicos, tan eficientes, tan majos ellos, me han escrito para comunicarme que, lo lamentan, pero una de mis cartas sufrió unos pequeños daños – de los que se reconocen culpables – y que me piden disculpas por los inconvenientes. En la carta viene adjunto un cacho del X-mas que le correspondía haber llegado a Norb… para dar fe. La carta, que viene both in English and French, dice como sigue:

Dear Customer:
The enclosed item of mail hs been damaged during processing. We sincerely regret this incident and apologize for any inconvenience we have caused you.

We fully appreciate how important your mail is to you and you have every right to expect that it will be delivered in good condition.

Thank you for your understanding of this unfortunate occurrence. If you wish to contact us lalalá, lalalá…


¿Qué os parece? Esto es seriedad, y lo demás son tonterías. Yo, que voy asiduamente a correos a hacer multitud de envíos por la empresa, os puedo decir que eso aquí, no pasa. Al menos en la oficina que yo visito, donde tienen a bien perdonarme la vida cada vez que gozan de mi presencia.

Hay tanto que aprender de otras culturas…

Por cierto que ayer me reí mucho con Gregorio, a pesar de que a mi amado progenitor se le llevaban los demonios con el capítulo de ayer. Más de una vez tuve que decirle “fiction, fiction, fiction” para que me dejara verlo… yo le entiendo, de verdad, pero honestly dad, ¡¡es una serie!! La verdad es que he de reconocer que Greg estuvo un poco irreverente en un par de escenas, pero bueno. Graciosísima la cara de Cam, por cierto, con lo de la mesa del despacho de Wilson cuando House lo tira todo para que ella se siente. Apuesto a que ella se imagina semejante escena en muy diferentes circunstancias… jur jur jur… cuando encima va y le dice que por qué no puede amarle tal como es como el resto de chicas que lo quieren (la menor acosadora del tanga rojo que apareció en el capítulo pasado sigue en este pertinaz en su conquista de nuestro médico favorito), casi escupo el yogur de la cena de la risa. Y House pedo con la anestesia, sin desperdicio. Creí que me daba algo…

Pues nada, eso es todo. Besitos, pues.

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