lunes, 5 de diciembre de 2005

Tic, Tac, Tic...

¡Huola a todos!

Con hoy da comienzo una semana de ésas que se marcan en el calendario en rojo y se descuentan los días que quedan para que llegue, una semana, no con puente, sino con acueducto. Entre que el martes y el jueves es fiesta, que los miércoles no tengo clase, y que el viernes nos lo dan… haced cuentas, veréis que sale una fantástica semana.

El problema es que esto trae algunos problemas consigo, a saber, que como sólo vamos a clase Clifford, Perry & I, los profesores tienden a ralentizar las clases de tal manera que al final del día tiendes a preguntarte… ¿para qué diantres habré venido?

La clase de análisis fue un preludio de lo que iba a ocurrir. Éramos 12 (con mayoría de Erasmus) y una vez hubimos acabado de inventarnos el caso, Pantène, A.R. y yo nos dispusimos a aprender danés con Chalota, que encantada se puso manos a la obra.

A Mr. Richelieu, una vez nos hizo la prueba de cuarto de cuarto de folio, Pantène y yo lo abandonamos con sus prepotencias y cutre-transparencias para irnos a dar una vuelta por la zona y así, de paso, volvernos antes a casa, porque para lo que íbamos a hacer…

A mí por la tarde me toco retornar a la Santa Casa, más que nada porque tenía que entregar al Chico del ECI el trabajito de Dodot que, dicho sea de paso, me ha quedado tan bien que he decidido definitivamente enviárselo a los de Dodot… una nunca sabe lo que puede ocurrir. Vamos a ver… no es que quiera ser presuntuosa ni nada, pero creo que es de los mejores trabajos en los que he participado hasta ahora y, a la vista de los comentarios que he recibido sobre el trabajito en cuestión, todo el mundo opina lo mismo. Vamos, que estoy orgullosa, jajajajajajaja.


Por cierto que me ocurrió una cosa curiosa... el Comandante Café (maitre de la Santa Casa) creyendo que yo aún prestaba servicio en el Mundo G, tuvo a bien llamarme al orden por ciertos aspectos de la última publicación. Sin inmutarme lo más mínimo, tuve a bien corregirle sobre mi nueva situación, pero mostré interés por sus críticas que, como siempre, vienen en buen tono y con simpatía, y desde el mayor de los respetos. Me congratuló saber que compartía mis sentimientos y opiniones acerca de la inoportunidad e irreverencia de algunos de los artículos, parece ser que no estaba tan desencaminada como pensaba…

Las clases de por la tarde, fueron un horror, más que nada porque La Genio de la Lámpara se empeñó en autoayudarnos con la autoindependencia y quiso que nos psicoanalizáramos en grupo (algo que detesto con todas mis fuerzas) con lo que perdimos el tiempo soberanamente durante las dos horas de clase (algo que, si cabe, detesto aún más…).

El Chico del ECI, por su parte, y mostrándose impertérrito antes nuestros ruegos y súplicas, decidió que nos daría la clase al completo, y terminamos viendo anuncios de televisión las 2 horas. Una cosa mala, podéis creerme, porque para colmo, cuando nos entraba la risa floja a causa de uno u otro spot (como a la PPerra y a mí nos pasó en varias ocasiones –es lo malo de tener una risa escandalosa y floja en su brotar-), afirmaba de manera un tanto borde que podíamos marcharnos de clase a serenarnos y volver. Desde aquí, un mensaje, majo: si estás estresado porque instalar un CRM en la empresa es un coñazo, no la pagues con nosotros, que también estamos cansados. En varias ocasiones intentamos disuadirle, incluso a punto estuvimos de marcharnos cuando recibió una llamada que lo mantuvo ocupado durante más de ¼ de hora, pero no hubo manera…


Ya os digo, si lo sé, no vengo.

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