domingo, 6 de noviembre de 2005

Domingo, y mañana... cuatro

¡Buenas a todos!

Ya es domingo, sin duda el día de la semana favorito del 99% de la población, día inmediatamente anterior a la reincorporación a la semana… un asco, vamos.

Ayer estuve la mayor parte del día de picos pardos. Por la mañana acompañé a mi santa madre a dar una vuelta, últimamente le ha dado por caminar y decidí acompañarla, por aquello de hacerla compañía. El paseo culminó en compra, pero de un libro: The Orange Girl, de Jostein Gaardner. Lo elegí porque de alguna manera que no sé explicar bien, y aún estando en la última balda (la que está pegadita al suelo), me llamó la atención, el precio era también bastante atractivo. Es una versión en inglés, la verdad es que eso era lo que inicialmente iba buscando, algo que leer en inglés, hace mucho que no lo practico y leer me ayuda a no perder vocabulario (aunque definitivamente no es suficiente). También le eché el ojo a otros dos libros de la misma balda… en breve serán míos.

Estando allí fui testigo de una situación curiosa, al menos para mí. Cuando estaba en la cola para pagar, una madre se acercó a la dependienta de La casa del Libro para preguntar por libros infantiles escritos en mayúsculas, sí, sí, en su totalidad. Al escuchar aquella singular petición, dirigí mi mirada hacia su hijo, un chavalillo muy bien vestido que no levantaba una cuarta del suelo. Estaba de espaldas, pero al volverse, pude comprobar el por qué de las mayúsculas… el pobre enano lucía unas gafas de grandísimo aumento. Para aquellos que hayáis visto la última de Harry Potter os diré que se asemejaban bastante a las de la profesora Trelawney… me dio mucha pena el crío, sobre todo cuando traté de imaginar los problemas que ello podía causarle en el futuro. Pero bueno, el caso es que por lo visto, algunas editoriales infantiles ofrecen ediciones de sus libros en mayúsculas… lo que se aprende.

Anoche quedé a cenar con Belle y la PPerra. Fuimos a un sitio nuevo llamado A dos velas, estupendo. La comida muy buena y original (creativa, que no minimalista) y de módico precio (por 17€ comimos aperitivo, plato y postre). Un lugar recomendable por su ambiente tranquilo. La PPerra no pudo asistir a la cena (es lo que tiene tratar de aparcar en el centro) así que nos recogió en la puerta del restaurante y nos tuvo de charla en el coche hasta un par de horas más tarde, cuando decidimos recogernos y nos llevó a casa. Plan tranquilo y en buena compañía… no hay por qué salir en plan destroyer todos los findes.

Por cierto que la PPerra fue a la manifestación de ayer por la mañana (a la que apoyé desde la distancia) y, dada su colocación en la misma, ha salido en los periódicos… esta chica siempre ha querido ser famosa, jajajaja, parece que empieza a tomar posiciones, jajajajaja. Aquí os la pongo, para que la veáis en plena actitud revolucionaria, si clicáis sobre la foto, la veréis más grande.

Más cosas… plan frustrado de ir al musical de Cabaret. Nos cerraron las taquillas en las narices… otro día será.

Y ahora, cambiando radicalmente de tema, quería hacer aquí una mención a la, bajo mi humilde punto de vista, magnífica campaña republicidad del nuevo canal cuatro. Me parece una gran campaña de imagen desde varios puntos de vista:

  1. Tienen una imagen sencilla, limpia y por ello, original, a pesar de que los colores puedan delatar su ideología. Por cierto, si queréis ver cómo nació su logo, os recomiendo vistar: http://www.cuatro.com/multimedia_logo_1.html
  2. Han sabido en todo momento comunicar desde varios puntos de vista los valores y actitudes que están detrás del nuevo canal: sentido del humor, desenfado…
  3. El hecho de realizar un programa que narra el nacimiento del canal y emitirlo siempre a la misma hora favorece que el público se sienta más identificado con él.
  4. Invitar a todo tipo de público a su presentación oficial y obsequiarles con mochilas del color corporativo con diferentes regalos dependiendo del programa al que querían representar ha sido algo muy original y que favorece la interacción del público.


Sin embargo, y por lo que he podido ver esta mañana en la presentación oficial, me da la sensación de que, aunque la suya sea una idea nueva, fresca y buena, pueda parecer demasiado transgresora a la vista de algunos de sus programas. El que más me asusta es el de Iñaqui gabilondo… éste asegura que su noticiario estará situado en la delgada línea roja que separa la opinión de la información pura. Asegura que dará a las noticias el tono de un “ciudadano constreñido por la actualidad de la sociedad española actual”, lo cual, sinceramente, me da mucho miedito. Reconozco su profesionalidad, su fantástica forma de expresarse, pero no creo que sepa darle a su programa toda la objetividad que debiera, a pesar de la cadena en la que se encuentra. Témome que esto acabará por convertirse en una lucha entre titanes (cuyo adversario será, sin duda alguna, Don Federico), cada uno desde su franja horaria y ámbito.

Repito que aunque considero que la de cuatro ha sido una brillante campaña de comunicación y marketing, la parrilla del canal Cuatro da la sensación de haber sido elegida con la lista de los afiliados a determinado partido delante.

A buen entendedor…

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