jueves, 20 de octubre de 2005

Chapeau!

Hola a todos… hoy, post de sobremesa.

Ayer tuve la oportunidad de asistir a la presentación de la nueva colección de sombreros para el invierno de una amiga de mi madre, Charo, que es sombrerera… ¡madre mía! Si hay algún complemento que me vuelva de verdad loca en esta vida son los sombreros… ¡me chiflan! Así que, os podéis imaginar las ganas con las que iba al evento en cuestión.

No quedé decepcionada para nada… esta señora hace unos sombreros que, además de bonitos, son muy buenos… no sabía dónde elegir, era como una niña en una tienda de chuches… me debí probar todos (pamelas, tocados, de caza, de paseo, de fiesta...) e hice un par de fiches… está por ver si no me compro uno al que he echado un ojo, en color marrón y fabuloso.
Como os decía, los sombreros son un fetiche para mí, me gustan de casi todas las formas, y si no los llevo más es porque son muy caros (los buenos, claro) y porque mi gran altura me impide llevar pamelas, a riesgo de parecer un mesita de té. También está el hecho de que para llevar maravillosos sombreros, hay que tener fantásticos mega eventos a los que asistir, y ésos, de momento, nanai de la china. Pero bueno, algún capricho siempre me doy, (como el que espero que caiga en breve) y el que compré el año pasado (uno rosa que, según algunos, me hace parecer un champiñón del susodicho color, aunque es tremendo -de fantástico, digo -). Creo que cuando tenga dinero para gastar (y para eso hay que tener muuucho dinero) no compraré manolos, pieles o CH’s shopping bags, sino sombreros… ¡para todas las ocasiones! Me encantaría de veras, me parecen tan chic... tan, tan elegantes… En fin, que si finalmente compro el que os he dicho, ya pondré por aquí una foto para que le echéis un vistazo, ¿sí?
Cada vez que en las revistas sale algún reportaje sobre sombreros, pamelas y tocados me vuelo loca y los devoro. Algo entiendo (aunque no demasiado)y cuando las cosas son buenas, se notan, así que puedo distinguir los modelos de esta amiga nuestra con mirarlos. Para la boda de mi primo mi madre decidió llevar una pamela, y tuvimos la ocasión de visitar tropecientas sombrererías para elegir un modelo... aquellas tardes las recuerdo con absoluto regocijo, pues recuerdo haberlo pasado como una enana probandome modelos de todo tipo y condición... ¡incluso pamelas! Los que más me gustan son los de estilo años 20-40, con sus fieltros y sus cintas... llamadme loca si queréis, pero ¡me rechiflan!
Más cosas… a mi papi ya le han puesto los dientes… para aquellos que me conozcáis mejor, sabréis que mi querido progenitor se quedó sin dientes del maxilar superior hace ya más de un año y medio por problemas médicos… pues ayer le pusieron los nuevos. Aún me parece un poco raro verle así, pues ya me había acostumbrado a la otra situación, pero he de reconocer que el sistema que han utilizado (y cuyos detalles no voy a exponer aquí, pues os parecerían tremendamente tediosos) hace que parezcan suyos de verdad. Vamos, que no le han puesto una castañuela (que creo que son la mar de incómodas) sino otra cosa más duradera y mejor. Una maravilla de la ciencia, según tengo entendido.
¿Qué más, qué más? Hoy hemos compartido un estupendo desayuno en el Vips Belle, el chico de Mayoral, Pantène un par de chicuelas más y la que suscribe tras la entretenidísima clase de Análisis Competitivo. Da gusto poder reírse como lo hacemos con el chico de Mayoral, que es salado como el que más y al que he fichado para compartir aventura empresarial en un futuro y montar el restaurante... por cierto que hoy ha descubierto que éste, mi blog, existe y se puede visitar, sólo espero que nos deleite con alguno de sus comentarios, pues de seguro animará el lugar. ¡Bienvenido!
Os dejo por aquí con el link de la sombrerera... avisad si os hacéis con algún modelo, que asistir al mismo evento con el mismo sombrero...

1 comentario :

Anónimo dijo...

Me moriré de viejo y no acabaré de comprender al animal bípedo que llaman hombre, cada individuo es una variedad de su especie.